La Dirección General de Escuelas de Mendoza estableció un nuevo protocolo para garantizar la continuidad pedagógica ante fenómenos climáticos extremos o problemas de infraestructura. Cada escuela deberá contar con un plan de contingencia para saber cómo actuar cuando no sea posible sostener la presencialidad.
La Dirección General de Escuelas (DGE) oficializó un nuevo mecanismo para determinar qué ocurrirá cuando las condiciones climáticas o algún inconveniente edilicio impidan el normal dictado de clases presenciales en Mendoza. La medida busca evitar que una suspensión implique también la interrupción de la actividad educativa.
El nuevo esquema quedó establecido mediante la Resolución N° 6231, firmada el 9 de septiembre de 2026 por el director general de Escuelas, Tadeo García Zalazar, y publicada este jueves en el Boletín Oficial de Mendoza.
La normativa establece el denominado “Plan Operativo Institucional para la Continuidad Pedagógica No Presencial”, que contempla el paso organizado a la modalidad virtual cuando una situación excepcional impida garantizar las condiciones necesarias para asistir a las escuelas.
El protocolo alcanza a los establecimientos de gestión estatal y privada que dependen de la DGE.
¿Cuándo podrán suspenderse las clases presenciales en Mendoza?
La nueva normativa contempla distintas situaciones que pueden poner en riesgo el normal funcionamiento de las escuelas.
Entre ellas aparecen fenómenos meteorológicos como:
- Viento Zonda.
- Frío extremo.
- Nevadas.
- Hielo en las calzadas.
- Tormentas severas.
También podrán contemplarse situaciones vinculadas con problemas edilicios, daños en la infraestructura u otras circunstancias que impidan garantizar condiciones adecuadas de seguridad para estudiantes, docentes y el resto de la comunidad educativa.
De esta manera, una jornada con condiciones meteorológicas adversas no necesariamente significará que los alumnos pierdan el día de clases: dependiendo de la situación, podrá disponerse la continuidad de las actividades mediante herramientas virtuales.
Uno de los puntos centrales del nuevo protocolo es que la suspensión de la presencialidad no quedará librada a la decisión individual de cada establecimiento. Antes de determinar una medida deberán existir informes y recomendaciones técnicas elaborados por los organismos correspondientes según el tipo de emergencia.
Entre las instituciones que pueden intervenir se encuentran Defensa Civil, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Vialidad Nacional y las áreas de Infraestructura de la DGE. Con esa información, el director general de Escuelas será quien determine si corresponde suspender las clases presenciales y cuál será el alcance de la medida.
La suspensión podrá aplicarse de manera territorial, zonal o solamente para determinados turnos, según las características de la emergencia.
Mendoza: ¿Qué pasa con las clases si hay Zonda, nevadas o tormentas?
En el caso de una emergencia climática, Defensa Civil tendrá a su cargo el seguimiento de la situación y la elaboración de recomendaciones a partir de los informes meteorológicos.
La DGE será la encargada de tomar la decisión oficial y comunicarla a través de los canales institucionales del Gobierno de Mendoza, la propia Dirección General de Escuelas y los establecimientos educativos.
Una vez determinada la suspensión de la presencialidad, comenzará a funcionar el esquema de continuidad pedagógica no presencial.
El nuevo protocolo establece además una obligación para los establecimientos educativos de Mendoza: cada escuela deberá elaborar anualmente un Plan de Contingencia. Ese documento tendrá que ser presentado ante la Supervisión correspondiente, que deberá analizarlo, realizar las observaciones necesarias y aprobarlo.
La intención es que cada comunidad educativa tenga definido de antemano qué hacer ante una eventual suspensión de las clases presenciales.
¿Qué pasará con los alumnos que no tienen internet?
Uno de los desafíos que contempla la DGE es la situación de los estudiantes que no cuentan con conectividad a internet o que tienen dificultades para acceder a dispositivos tecnológicos.
Según explicaron desde Educación, existe un grupo de escuelas, especialmente en determinadas zonas, donde las familias pueden tener mayores dificultades para sostener una modalidad completamente virtual.
Por eso, los planes de contingencia deberán contemplar alternativas para esos casos. Entre las herramientas previstas aparecen cuadernillos, guías de estudio y actividades preparadas con anticipación, que podrán ser entregadas a los estudiantes cuando resulte necesario.
El objetivo es que las diferencias de conectividad no impliquen que un alumno quede sin posibilidad de continuar con las actividades escolares durante una suspensión.
