La tradicional bajada del DAD volvió a llenar de color y alegría las calles de Mendoza. Cientos de estudiantes del Departamento de Aplicación Docente de la UNCuyo descendieron desde el Parque General San Martín hasta la Plaza Independencia para celebrar el fin de clases y el inicio de las vacaciones de verano.
La histórica bajada del DAD volvió a teñir de color, música y euforia las calles del Gran Mendoza, en una jornada marcada por la emoción del cierre del ciclo lectivo y el inicio de las esperadas vacaciones de verano. Este viernes, los alumnos del Departamento de Aplicación Docente (DAD) de la UNCuyo cumplieron con una de las costumbres estudiantiles más reconocidas de la provincia, reuniendo a cientos de jóvenes en un recorrido cargado de tradición.
Como cada año, los estudiantes partieron desde el colegio ubicado en calle San Francisco de Asís, en pleno Parque General San Martín, para descender hacia el corazón de la ciudad y culminar con una celebración en la Plaza Independencia. La actividad se desarrolló en dos turnos, a las 12:45 y a las 18:45, ambos con total normalidad y sin incidentes.
Durante varias cuadras, los jóvenes avanzaron entre cantos, bombos, cánticos grupales y banderas rojas, el color que distingue al establecimiento. El paso por las calles del sector oeste del microcentro se transformó rápidamente en un espectáculo urbano: familias, turistas y transeúntes se detuvieron a registrar la escena que cada fin de año ya forma parte del paisaje mendocino.
¿Qué es la bajada del DAD?
La bajada del DAD es una tradición profundamente arraigada en la comunidad educativa del Departamento de Aplicación Docente. Según explicaron desde el Centro de Estudiantes, se trata de una celebración que simboliza el cierre del año escolar y el esfuerzo colectivo de los alumnos. “La bajada es una tradición muy hermosa de nuestro querido cerro. Consiste en bajar desde el colegio hasta la Plaza Independencia”, detallaron.
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Cada fin de ciclo, los estudiantes se reúnen para compartir el recorrido, acompañados por música, saltos y una energía que caracteriza al espíritu del DAD. Además, se les solicita que lleven una remera intervenida o decorada en color rojo, una marca identitaria que distingue al colegio y que cada año personaliza el festejo.
La de este viernes fue una nueva muestra de cómo una costumbre escolar puede trascender generaciones y convertirse en un evento urbano que ya forma parte de la agenda cultural mendocina.