El deceso de los ejemplares desató una investigación oficial poniendo en duda la continuidad del predio, mientras organismos ambientales exigen explicaciones sobre protocolos de bioseguridad y manejo ético.
El fallecimiento de las elefantas Kenya y Pupy en el santuario de Mato Grosso, Brasil, abrió un fuerte debate sobre el manejo de estos animales y puso en jaque la continuidad del predio. La Secretaría de Medio Ambiente del Estado decidió suspender la licencia de operación y prohibió el ingreso de nuevos ejemplares hasta que se esclarezcan las causas de las muertes.
Kenya, de 44 años, había sido trasladada en julio de 2025 desde el ex zoológico de Mendoza, donde era la última elefanta en cautiverio del país. Su llegada al santuario fue celebrada como un cambio de paradigma en conservación, pero apenas cinco meses después murió. La necropsia preliminar reveló osteomielitis grave, tuberculosis pulmonar, úlceras y un quiste abdominal, signos de un deterioro profundo producto de décadas de cautiverio.
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En octubre de 2025, la elefanta Pupy, proveniente del Ecoparque de Buenos Aires, también falleció tras sufrir un cólico severo y problemas gastrointestinales. “Ayer se le quitó el apetito otra vez, y en la tarde, cuando defecó, liberó rocas negras… después de eso todo cambió”, informaron desde el santuario en aquel momento, describiendo el colapso que derivó en su muerte.
La Secretaría de Medio Ambiente de Mato Grosso emitió un comunicado oficial el 23 de diciembre de 2025: “La suspensión deberá mantenerse hasta que se obtenga y analice la información sobre el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad y las normas de gestión ética”. El organismo otorgó 60 días al santuario para presentar un informe completo sobre las muertes y acreditar que se cumplieron los estándares exigidos.

Kenya y Pupy
Por su parte, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) confirmó que el santuario cuenta con licencia vigente y profesionales calificados. Sin embargo, aclaró que las muertes no pasaron desapercibidas: “En un principio, no es posible determinar si estos animales fallecidos son víctimas recientes de maltrato o manejo inadecuado. Sin embargo, las muertes están bajo investigación”, señaló en un comunicado.
Especialistas en bienestar animal remarcan que muchos de los elefantes alojados en Mato Grosso son ancianos y con largos historiales de cautiverio, lo que complica las conclusiones. “No se pueden sacar conclusiones apresuradas, pero es fundamental que se garantice transparencia y que se revisen los protocolos de atención”, explicó la bióloga brasileña Mariana Silva en medios locales.

La elefanta Kenya junto al cuerpo de su amiga Pupy
La muerte de Kenya y Pupy no solo generó dolor en Argentina, sino que también reavivó el debate sobre la eficacia de los santuarios internacionales y la necesidad de reforzar los controles. Con la licencia suspendida y la investigación en curso, el futuro del Santuario de Elefantes de Brasil está en juego, mientras organizaciones y autoridades reclaman respuestas claras para asegurar el bienestar de los animales que aún permanecen allí.