Un relevamiento de Aguas Mendocinas identificó colectoras deterioradas, cañerías sobrecargadas y sectores sin cobertura de saneamiento. Guaymallén y Las Heras concentran la mayor parte de los problemas.
El Gran Mendoza tiene al menos 25 puntos críticos en su sistema cloacal, con colectoras deterioradas, cañerías que ya no dan abasto y sectores donde los líquidos residuales no reciben tratamiento. El diagnóstico forma parte del Plan Estratégico de Aguas Mendocinas (Aysam) y advierte que 22 de esos puntos presentan niveles de criticidad alta o máxima. Los problemas se concentran principalmente en Guaymallén y Las Heras, aunque también alcanzan a otros departamentos.
El diagnóstico cobra especial relevancia después de los reiterados desbordes cloacales en Los Corralitos, donde los vecinos sufrieron las consecuencias del colapso del sistema. Frente a la posibilidad de nuevas tormentas, Aysam trabaja en medidas de emergencia para descomprimir la red y evitar que el exceso de líquido vuelva a provocar desbordes.
Guaymallén, el departamento con más puntos críticos
El relevamiento identifica siete puntos comprometidos en Guaymallén, cinco de ellos clasificados con criticidad máxima.
Entre los sectores más afectados aparecen los colectores de las calles Victoria y Concordia, pertenecientes a la cuenca de Paramillos, donde se registraron colapsos y desbordes. Para ambos lugares se contemplan renovaciones de emergencia y sistemas de derivación mediante bombeo.
También se encuentra comprometido el colector de Profesor Mathus, en Buena Nueva, que presenta antecedentes de colapso. Otro de los puntos señalados es la colectora máxima Paramillos–Los Corralitos, en la zona de 2 de Mayo y Severo del Castillo, donde se producen desbordes recurrentes.
El listado incluye además los sectores de El Sauce, Colonia Segovia y Puente de Hierro, donde existen redes cloacales cuyos líquidos no llegan a tratamiento ni cuentan con una disposición final adecuada. El informe identifica esta situación como un pasivo ambiental.
A esto se suma la colectora de Buena Nueva y Tirasso, que sufrió roturas y debió ser reparada en 2017, 2018 y 2019, y el colector Milagros, que presenta deterioro estructural.
Por qué las tormentas agravan los problemas de las cloacas
Uno de los factores que preocupa a las autoridades es el ingreso de agua de lluvia al sistema cloacal. Según explicó el presidente de Aysam, Ginés Darío Hernández, en la zona de Los Corralitos el volumen de líquido que circula por la red puede aumentar alrededor de un 30% durante las precipitaciones.
Esto ocurre porque parte del agua de lluvia ingresa a través de conexiones clandestinas y desagües pluviales que terminan conectados a la red cloacal, aunque deberían tener otro destino.
La situación se vuelve especialmente compleja en Corralitos, que se encuentra en una cuenca baja y recibe líquidos provenientes de otros sectores. Cuando se registran tormentas importantes, el sistema debe afrontar un caudal superior al que está preparado para transportar.
El plan de contingencia para evitar nuevos desbordes en Los Corralitos
Ante la posibilidad de que las próximas tormentas vuelvan a superar la capacidad de la red, Aysam y el Departamento General de Irrigación diseñaron un plan de contingencia para descomprimir el sistema.
La primera alternativa contempla la construcción de un entubamiento que permita derivar parte de los líquidos hacia un predio ubicado a unos siete kilómetros del sector más afectado. De esta manera, se busca evitar que todo el caudal llegue a la zona de Los Corralitos.
Si esa medida no resulta suficiente, existe una segunda opción: realizar un vuelco controlado hacia el canal Pescara. Esta alternativa requiere una resolución y autorización del Departamento General de Irrigación.
Hernández explicó que ambas medidas forman parte de un esquema de emergencia que se está trabajando en conjunto con el organismo provincial para responder ante las lluvias intensas.
La obra de fondo: un bypass de 25 kilómetros para la cuenca de Los Corralitos
Además de las medidas inmediatas, Aysam proyecta una intervención de mayor escala para resolver los problemas estructurales del sistema cloacal en la zona.
Se trata de un bypass de aproximadamente 25 kilómetros, que permitirá modificar el recorrido de los líquidos y aliviar la infraestructura que actualmente presenta dificultades. Según explicó Hernández, el proyecto ejecutivo ya está elaborado y la empresa prevé avanzar con la licitación durante este año.
En cuanto a los trabajos sobre el colector de 2 de Mayo y Severo del Castillo, se espera que las obras comiencen a fines de este año o durante los primeros meses de 2027.