El beneficioso poder de leer cuentos en familia

El beneficioso poder de leer cuentos en familia

Día de las Infancias

En tiempos de pantallas y agendas apuradas, dedicar unos minutos a esta actividad puede convertirse en una herramienta poderosa para crecer, conectar y construir memoria afectiva. Además, permite explorar emociones, valores y desafíos desde la imaginación.

En tiempos de pantallas y agendas saturadas, leerle cuentos a los niños puede parecer un gesto menor. Sin embargo, diversos estudios confirman que este hábito tiene un impacto profundo en el desarrollo cognitivo, emocional y social de las infancias. Según la psicóloga Adriana Bus (Universidad de Leiden), los niños que reciben lectura frecuente desde pequeños tienen un 64% menos de probabilidades de presentar dificultades lectoras en la escuela.

La lectura compartida no solo mejora el vocabulario y la comprensión, sino que también estimula la creatividad, la empatía y la capacidad de anticipar situaciones. “Cuando un adulto lee en voz alta, está modelando el lenguaje, transmitiendo emociones y creando un espacio de conexión afectiva”, explica Guadalupe Domínguez, directora pedagógica de la Escuela Infantil Nemomarlin Retiro. Además, los cuentos permiten explorar miedos, valores y conflictos de forma simbólica, ayudando a los niños a procesar lo que viven.

Por el contrario, la falta de lectura en casa puede generar consecuencias a largo plazo. Entre ellas, menor desarrollo del lenguaje, dificultades de atención, escasa imaginación y baja motivación por aprender. “Muchos chicos no leen porque no se les ofrece material que les interese, o porque se asocia la lectura con una obligación”, advierte la periodista Alba Caraballo en un artículo de Guiainfantil. También influye el exceso de tareas, la sobreexposición a pantallas y la falta de tiempo compartido con adultos.

Establecer una rutina de lectura es clave. El mejor momento suele ser antes de dormir, cuando el niño ya cenó, se bañó y está en un entorno tranquilo. Ese espacio íntimo, libre de distracciones, permite que el cuento funcione como puente emocional, favorezca el descanso y refuerce el vínculo familiar. “Leer no es solo enseñar palabras: es sembrar mundos posibles”, resume la especialista Francia Rondón.

Para que la experiencia sea enriquecedora, se recomienda elegir historias acordes a la edad, con ilustraciones atractivas y temáticas que despierten curiosidad. También es importante variar el tono de voz, permitir la participación del niño y conversar sobre lo que sintió o entendió. Los cuentos personalizados —donde el niño es protagonista— suelen generar mayor interés y conexión.

Más allá de los beneficios cognitivos, leer juntos es una forma de estar presentes. En un mundo que corre, detenerse a contar una historia es un acto de amor, de escucha y de construcción de memoria emocional. “Ese momento compartido deja huellas que perduran. No se trata solo de leer, sino de acompañar”, concluye Domínguez.

En el Mes de la Infancia, recuperar el hábito de leer cuentos es también una forma de cuidar el futuro. Porque cada historia contada con ternura puede convertirse en una herramienta poderosa para crecer, imaginar y vincularse mejor con el mundo.

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