La Escuela Justo José de Urquiza fue blanco de un robo vandálico durante el fin de semana. Se llevaron netbooks, electrodomésticos y material pedagógico y provocaron graves destrozos. Desde la institución lanzaron un pedido solidario para colocar rejas y prevenir nuevos hechos de inseguridad.
Un grave hecho de inseguridad generó conmoción en la comunidad educativa de Maipú. Durante la noche del domingo, delincuentes ingresaron a la Escuela Justo José de Urquiza, una institución con más de 160 años de historia, y provocaron importantes daños materiales tras desvalijar aulas, oficinas y la sala de informática.
El robo fue descubierto el lunes por la mañana, cuando el personal ingresó al establecimiento ubicado en la intersección de Pescara y Presidente Juan Domingo Perón, una zona céntrica del departamento. Según relataron desde la escuela, los autores forzaron armarios, rompieron vidrios y alacenas, y se llevaron electrodomésticos y equipamiento clave para el funcionamiento diario.
Entre los elementos sustraídos se encuentran un microondas utilizado por los alumnos que asisten a jornada extendida, utensilios de cocina y 19 netbooks pertenecientes a la sala de informática. En total, el carrito digital contaba con 21 computadoras, aunque dos estaban en reparación al momento del robo.
Además del faltante de equipos, los delincuentes causaron destrozos estructurales: gabinetes violentados, vidrios rotos, cerraduras forzadas y daños en mobiliario escolar. Desde la institución explicaron que el relevamiento aún continúa, ya que con el correr de las horas se siguen detectando nuevas pérdidas.
La directora del establecimiento expresó su dolor e indignación por lo ocurrido y remarcó que se trata de una escuela cabecera del departamento, con valor patrimonial e histórico. Pese a ello, advirtió sobre un déficit de mantenimiento y seguridad, con ventanas aseguradas de manera precaria y rejas insuficientes en algunos sectores.
Si bien el edificio cuenta con cámaras de seguridad, estas nunca llegaron a instalarse, por lo que no hay registros propios del momento del robo. En este contexto, la Policía trabaja en la recolección de imágenes de cámaras privadas y comercios cercanos, incluido el entorno del Teatro Imperial, ubicado frente al establecimiento.
El pedido solidario a la comunidad
Ante la magnitud del daño y la falta de respuestas inmediatas, la escuela lanzó un pedido de ayuda a la comunidad educativa y a los vecinos de Maipú. En particular, convocan a personas con conocimientos en metalúrgica que puedan colaborar de manera solidaria en la colocación de rejas y refuerzos de seguridad.
“Una escuela pública se sostiene con un constructo colectivo”, señaló la directora, quien destacó el acompañamiento de padres y docentes, visiblemente afectados por lo ocurrido. El objetivo es prevenir nuevos robos y garantizar un entorno seguro para alumnos y trabajadores.
Desde la institución también solicitaron que, en caso de que los elementos robados sean ofrecidos para la venta o detectados en domicilios particulares, se realice la denuncia correspondiente para facilitar la investigación.