La tercera etapa del rally en Mendoza se convirtió en un punto de quiebre: el brasileño Lucas Moraes abandonó por daños en su vehículo y el portugués João Ferreira perdió el liderazgo tras volcar en las dunas. El accidente reconfiguró la clasificación y abrió un nuevo escenario en la pelea por la punta.
La tercera etapa del Desafío Ruta 40 en Mendoza se transformó en un verdadero punto de quiebre para la competencia. Lo que debía ser una jornada de resistencia y estrategia terminó marcada por un choque frontal en las dunas de El Nihuil, donde dos de los grandes candidatos al título quedaron fuera de carrera. El brasileño y el portugués João Ferreira protagonizaron un accidente que no solo alteró sus aspiraciones, sino que también modificó por completo la clasificación general.
El incidente ocurrió en un tramo de arena blanda y de escasa visibilidad. Ambos pilotos se habían desviado del trazado oficial para retomar un punto de control y, al intentar volver a la ruta, se encontraron de frente en una trepada. El impacto fue inevitable y dejó a los dos vehículos seriamente dañados. Moraes sufrió la rotura de la suspensión trasera de su Dacia Sandrider, mientras que Ferreira volcó con su Toyota, perdiendo el liderazgo que ostentaba hasta ese momento.
Las consecuencias fueron inmediatas. Moraes debió abandonar la competencia, mientras que Ferreira intentó continuar algunos kilómetros, pero finalmente se detuvo y quedó sin chances de recuperar la punta. “Todos estamos bien, nuestros autos no. Él venía en dirección contraria a la línea de carrera. Son cosas que pasan. Estamos fuera de la carrera, pero volveremos mañana”, reconoció el portugués con resignación. Por su parte, Moraes explicó: “Tuvimos que salirnos de pista durante cinco o seis kilómetros. Al volver, apareció el auto de João y chocamos. Lo importante es que nadie resultó herido”.
El escenario de El Nihuil es conocido por su dureza y por ser determinante en cada edición del rally. Especialistas locales remarcan que “las dunas mendocinas suelen ser un filtro natural: obligan a maniobras arriesgadas y reducen la visibilidad en las trepadas, lo que aumenta el riesgo de accidentes”. Esta vez, la geografía volvió a ser protagonista y dejó en claro que la carrera no perdona errores.
La jornada también tuvo otro golpe inesperado: el español Carlos Sainz quedó fuera por un problema mecánico en su Ford Raptor, tras la rotura de la correa de dirección asistida. Su abandono sumó más incertidumbre a una etapa marcada por las sorpresas y los cambios de rumbo.
Con Moraes y Ferreira fuera de la pelea, el sudafricano Henk Lategan tomó la punta de la clasificación general, seguido por Seth Quintero y el experimentado Nasser Al-Attiyah. La salida de dos favoritos abrió un nuevo panorama en la competencia y dejó la lucha por el título más abierta que nunca.
El Desafío Ruta 40 demostró una vez más que es una prueba de resistencia extrema, donde cada kilómetro puede cambiar la historia. Lo ocurrido en El Nihuil será recordado como uno de los momentos más impactantes de esta edición, un episodio que reconfiguró la carrera y que reafirma la esencia del rally: la imprevisibilidad y la capacidad de adaptación frente a la adversidad.