La última Encuesta Permanente de Hogares revela que el 40% de los hogares utiliza sus ahorros para afrontar gastos cotidianos. Crece el endeudamiento y el número de familias que, aun con trabajo, no llegan a fin de mes.
Un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), traza una radiografía preocupante sobre la economía familiar en la Argentina: cuatro de cada diez hogares están gastando sus ahorros para poder vivir.
El relevamiento, complementado con estudios de universidades y organismos locales, muestra que el 40% de las familias recurre a los fondos guardados para afrontar los gastos diarios: comida, transporte, escuela y otros consumos básicos.
Un fenómeno que atraviesa todos los niveles sociales
Si bien el uso de ahorros se da en todos los sectores, el informe detalla que a menor nivel de ingresos, mayor es la necesidad de usarlos. Entre los hogares de ingresos altos, el 37,1% declaró estar utilizando sus ahorros; entre los medios, el 40,6%; y en los bajos, el 42,8%.
Esto significa que incluso familias con empleo y salarios formales no logran cubrir sus necesidades con los ingresos mensuales. Según el INDEC, el 82% de los hogares cuenta con ingresos laborales, frente al 78,3% registrado en 2003. Sin embargo, esa mejora en la formalidad no se traduce en un mayor poder adquisitivo.
“Aunque las familias tengan trabajo, no alcanza para llegar a fin de mes. La plata se va en lo básico”, señala el informe.
Endeudamiento y ayuda familiar
El estudio también analiza las estrategias que usan los hogares para sostenerse. Una de cada cuatro familias se endeuda con amigos o familiares, lo que representa un 16,1% del total. En tanto, los préstamos bancarios o de entidades financieras alcanzan al 14,2% de los hogares, especialmente entre los sectores medios y altos.
En los sectores bajos, la ayuda suele provenir del Estado, a través de planes sociales o subsidios, que pasaron de cubrir al 4,5% de los hogares en 2003 a 14,6% en 2025.
El acceso a créditos, por su parte, creció de 3,4% en 2003 a 14,2% en 2025, mostrando una tendencia clara hacia el endeudamiento como herramienta de supervivencia económica.
Una situación que se agrava con los precios
El contraste entre salarios estancados y costos en alza explica gran parte del fenómeno. Aunque la inflación se mantiene relativamente estable, los precios de los bienes y servicios básicos siguen muy por encima del aumento de los ingresos.
“Es culpa también del empresariado que sube las mercaderías sin control”, comentó un entrevistado.
“Había ahorrado unos manguitos, ahora los estoy sacando porque lo que gano no me alcanza para vivir”, agregó otra vecina.
Una comparación histórica
En 2003, solo el 19% de los hogares reconocía usar sus ahorros para llegar a fin de mes. En 2025, esa cifra se duplicó hasta el 37,4%, lo que marca un deterioro sostenido del poder de compra a lo largo de dos décadas.
La tendencia se repite en provincias como Mendoza, donde el informe encontró un patrón similar: familias que se sostienen vendiendo bienes, usando ahorros o pidiendo préstamos informales para cubrir gastos esenciales.
“Estamos gastando lo poco que teníamos ahorrado para poder subsistir”, reconoció un trabajador.
“Antes no se veía tanta gente viviendo en la calle; ahora es más común”, relató otra entrevistada.
Una radiografía del presente económico
El informe del INDEC deja una conclusión clara: trabajar ya no garantiza estabilidad económica. Cada vez más familias argentinas se sostienen con ahorros, endeudamiento o ayuda social, en un contexto en el que los salarios pierden terreno frente al costo de vida.
El fenómeno refleja no solo la erosión del poder adquisitivo, sino también un cambio profundo en los hábitos de consumo y supervivencia de los hogares argentinos, que hoy viven literalmente “comiéndose los ahorros” para poder llegar a fin de mes.