La investigación por los derrames cloacales en Los Corralitos avanzó contra las máximas autoridades de Aysam. La Justicia imputó a Humberto Mingorance y otros dos directivos por contaminación ambiental y daño agravado sobre un bien de uso público.
La Justicia avanzó en la causa por la contaminación ambiental en Los Corralitos y decidió imputar al presidente de Aysam, Humberto Mingorance, por los reiterados vuelcos cloacales registrados en Guaymallén.
La acusación incluye los delitos de daño agravado sobre un bien de uso público y contaminación de agua peligrosa para la salud, figuras contempladas en la Ley Nacional 24.051, que prevén penas de entre 3 y 10 años de prisión.
Junto a Mingorance también fueron imputados el gerente general de la empresa, Darío Hernández, y el gerente de Operaciones, Carlos Sifuentes.
La decisión judicial se tomó luego de varios días de análisis dentro del Ministerio Público Fiscal. El fiscal Gabriel Blanco y el fiscal en jefe Sebastián Capizzi habían solicitado avanzar penalmente contra las autoridades de Aysam por los derrames cloacales que afectaron a vecinos y productores de Los Corralitos. Finalmente, el fiscal adjunto Gustavo Pirrello avaló el pedido y autorizó las imputaciones.
La resolución judicial tomó como base la sanción aplicada por el Departamento General de Irrigación, que multó a Aysam con 120 millones de pesos tras detectar vuelcos clandestinos sobre el canal de riego Ramo 12.
La acusación formal sostiene que existió “daño agravado por ser ejecutado sobre un bien de uso público” en concurso con contaminación del agua de manera peligrosa para la salud, en el marco de los artículos 55 y 57 de la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos.
La investigación se fortaleció con denuncias vecinales, informes técnicos y actuaciones administrativas que describieron un escenario crítico en la zona de Severo del Castillo y 2 de Mayo, en Los Corralitos.
Durante meses, vecinos y productores aseguraron convivir con fuertes olores, derrames cloacales y daños en cultivos. Según las denuncias, la contaminación se extendió a lo largo de unos siete kilómetros y afectó tanto el ambiente como la actividad productiva de la zona.
Uno de los puntos más delicados de la causa fue el colapso de la Colectora Máxima Noreste, un conducto clave que transporta los líquidos cloacales de aproximadamente 600 mil personas del Gran Mendoza. La situación provocó desbordes, socavones y una emergencia ambiental y sanitaria que continúa desde hace más de un año.
En paralelo a la investigación penal, Irrigación calificó el hecho como de “gravedad excepcional” y aplicó una multa récord contra Aysam.