Lo que más influye: la genética.
Tener várices es bastante común, y también bastante tabú: muchísimas personas las padecen y buscan tratamientos con cremas para ocultar esas marcas en las piernas a las que hay que prestar atención.
Es que se trata de una patología en la cual el factor de la herencia genética es absolutamente determinante, por lo que hay que prepararse para enfrentar a las várices a lo largo de toda la vida.
Según la escala, hay várices del grado 0 al grado 6, dependiendo de la gravedad y las características particulares de cada uno de los casos.
Según indicó Alejandro Farmache, Flebólogo, con el tratamiento “se mejoran bastante, pero pensar en curarlas es bastante ambicioso“.
“Desaparecen durante mucho tiempo pero pueden reaparecer, y cuando empiezan a doler es porque la patología se ha agravado“, indicó el especialista.