Hoy, con la vigencia de la cuarentena obligatoria, es difícil ver la Ciudad semivacía, cuando hace un año, los principales lugares turísticos de Mendoza, rebosaban de visitantes.
Desde el 20 de marzo todo el país cambió y muestra imágenes sin precedentes. En Mendoza, el cambio es impresionante.
En cuarentena, la pandemia resolvió por un rato el caos vehicular del Gran Mendoza. No se escuchan bocinas, no hay demoras y la fluidez de los autos que circulan solo es interrumpida por los controles policiales. Casi no hay accidentes.
El silencio es brutal en prácticamente todos los sitios donde estábamos acostumbrados a escuchar voces, música, motores, máquinas… y un etcétera muy largo.
Pero en abril del 2019, Mendoza vivió una de sus mejores Semana Santa a nivel turismo.
Por la Terminal del Sol circulaban miles de personas por día. Sin embargo hoy no se puede ingresar, dos franjas que indican acceso cerrado le prohíben la circulación a cualquiera.
Con rejas y transmisiones online, la Iglesia Católica desistió de la idea inicial de mantener los templos abiertos y bautismos, comuniones y casamientos también fueron suspendidos.
¿Quién iba a pensar que su ingreso al Parque General San Martín iba a estar restringido y que estarían prohibidos los picnics y el deporte?