La historia de Emiliano y el nacimiento de Mendoza Empujando Límites reflejan cómo la actividad física transforma vidas, potencia la confianza y abre caminos de inclusión.
Emiliano tiene 14 años y fue diagnosticado con autismo cuando era pequeño. Su vida estuvo marcada por desafíos sensoriales y ambientales que hacían difícil disfrutar de paseos y salidas. Poco a poco, su familia fue encontrando estrategias para acompañarlo: primero con un triciclo, luego con bicicletas adaptadas y finalmente con una bicicleta doble tipo tándem construida de manera casera. Ese rodado, aunque pesado y con problemas mecánicos, abrió una puerta hacia la confianza y la autonomía.
El esfuerzo familiar se convirtió en un motor de inclusión en la que poco a poco, fue creciendo y llegando a distintos lugares. Al compartir la experiencia en redes sociales,se encontraron con la ONG Empujando Límites, con sede en Buenos Aires, que entrega bicicletas tándem pero de materiales mucho más livianos. Gracias a esta organización, Emiliano recibió una bicicleta Polygon de aluminio, liviana y confiable, que permitió ampliar los paseos y mejorar la seguridad.
Con el tiempo, más familias mendocinas se sumaron y lograron adquirir tres bicicletas adicionales. Así nació Mendoza Empujando Límites, un grupo integrado por familiares, amigos y voluntarios que acompañan a chicos y adultos con distintas discapacidades en salidas al aire libre. Desde la escuela IPSI celebran esta iniciativa porque demuestra que la inclusión no es un discurso, sino una acción cotidiana que se construye pedaleando juntos.
Ver esta publicación en Instagram
El impacto del deporte en chicos con discapacidad está respaldado por especialistas. Según la Guía de Actividad Física y Autismo del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica de Molina (España), “el deporte favorece la coordinación motora, la regulación emocional y la integración social de los alumnos con autismo”. Estos beneficios se reflejan en la evolución de Emiliano, que encontró en la bicicleta un camino hacia la confianza y la autonomía.
En Argentina, la Agencia Nacional de Discapacidad impulsa programas de accesibilidad deportiva en clubes e instituciones. “El deporte es una herramienta de integración a la sociedad, no un privilegio”, remarcan desde la Agencia. Sin embargo, la participación sigue siendo baja por falta de recursos y accesibilidad. Según el Registro Nacional de Personas con Discapacidad, más de 3 millones de argentinos tienen algún tipo de discapacidad, lo que refuerza la necesidad de iniciativas comunitarias.
Los estudios también confirman el valor del deporte en chicos con autismo. Una revisión realizada por la Universidad de Almería concluye que “la actividad física mejora la autoestima, reduce la ansiedad y potencia las habilidades sociales en menores con TEA”.
Ver esta publicación en Instagram
La historia de Emiliano muestra cómo una acción simple puede transformar vidas. Cada salida en bicicleta fortalece su coordinación y confianza, mientras abre un espacio de encuentro para otras familias. Mendoza Empujando Límites es hoy un ejemplo de inclusión real: un proyecto que invita a mirar la discapacidad desde la potencia y no desde la limitación.