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Quién iba a decir

La verdadera historia de Laura Ingalls

La pequeña adorada por miles de televidentes escondía un pasado polémico.

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Redacción ElNueve.com
26 de junio de 2018 | 09:09

Laura Ingalls Wilder, la niña que millones de televidentes descubrieron por medio de una popular serie de los años 70 -sobre todo fuera de los Estados Unidos-, no era lo que parecía. En pantalla podía observarse una pequeña alegre, amiga de la naturaleza, llena de vida y bondad. Pero sobre esa fama se colocó un manto de verdad, que alejado está de lo que en realidad se dejaba ver.

La controversia respecto a la afamada escritora comenzó hacia 1952. Laura Ingalls no sólo era la niña de la serie conocida en América Latina como La Familia Ingalls, interpretada por Melissa Gilbert, sino que en la vida real (1867-1957) fue maestra y una de las más famosas escritoras para chicos de Estados Unidos.

Ingalls nació en el Condado de Pepin –Wisconsin-. En 1932, cuando cumplió 65 años tuvo la brillante idea de escribir sobre su vida y tituló la obra: La pequeña casa de la Pradera. Se trató de una serie de narraciones que contaban en detalle su existencia y la de su familia en una chacra alejada de todo.

Fue tal el éxito y la influencia de Ingalls en la vida de cientos de miles de niños norteamericanos que la Asociación para el Servicio de Bibliotecas para los Niños (ALSC, por sus siglas en inglés) instauró un premio con su nombre. Lo llamó: Laura Ingalls Wilder Award.

Sin embargo, en 1952 la autora fue expuesta por un particular por el contenido racista de la obra. Tras décadas de demandas y denuncias, la ALSC decidió cambiar el nombre de la distinción y ahora se denominará “Children's Literature Legacy Award” – Premio al Legado de Literatura Infantil-.

La primera denuncia refiere al capítulo inicial del escrito, Going West. Ahí la escritora narra la voluntad de su familia de mudarse a un lugar inhabitado, lejano, en medio de la nada. En boca de su padre, ella recrea que buscaban un sitio "donde los animales salvajes vivieran sin miedo". Hasta allí, muy romántico.

Sin embargo, líneas más adelante, el demandante se toparía con una sentencia racista, inaudita. Ingalls explica que finalmente habían encontrado un lugar "donde no había gente. Sólo los indios vivían allí".

Ese párrafo, en el cual se consideraba a los nativos como "no personas", fue tomado como una ofensa por miles. Finalmente, la edición se cambió. En lugar de "gente", los editores utilizaron la expresión "colonos" para suavizar las quejas. Pero durante años la disputa judicial para no premiar a la autora con una distinción tan importante por parte de la Asociación, continuó.

"Esta decisión se tomó teniendo en cuenta el hecho de que el legado de Wilder, tal como lo representa su cuerpo de trabajo, incluye expresiones de actitudes estereotipadas incompatibles con los valores centrales de la ALSC de inclusión, integridad y respeto", señaló la institución en un comunicado.

El premio era otorgado a aquellos escritores y dibujantes que contribuyeran cada año con la literatura para niños. La primera en ganarlo fue la propia Laura Ingalls Wilder en 1954. Tres años después, moriría.

Pero aquella no es la única sentencia polémica que puede leerse en las novelas de Ingalls respecto a los nativos americanos. Otra, puesta en boca de uno de los personajes es más dura: "El único indio bueno es el indio muerto".

Ahora, la duda está puesta en saber si los libros de la escritora seguirán formando parte de la currícula de miles de escuelas norteamericanas a lo largo del país. ¿Qué pasará con aquella familia tan popular que vivía en la pradera? ¿Pasará al olvido? ¿O se la recordará a su autora como una mujer que veía a los nativos no como personas?

Fuente: Infobae

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