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Conmoción nacional

La carta de la abuela del nene de 12 años asesinado por la Policía

El hecho conmociona al país y la Justicia todavía está investigando.

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Redacción ElNueve.com
11 de marzo de 2018 | 15:51

Una muerte de un niño conmociona a Tucumán y al país. Facundo Ferreira tenía 12 años y en la madrugada del último jueves, volvía en moto con un amigo de 14 tras haber presenciado unas “picadas” en la zona del parque 9 de Julio en la capital tucumana cuando dos policías los persiguieron y les dispararon por la espalda.

Ante las denuncias cruzadas sobre si Facundo le disparó momentos antes a los uniformados o no, la abuela del nene, Mercedes del Valle Ferreira compartió su testimonio sobre la vida de Facundo. Su declaración fue compartida por La Garganta Poderosa.

Esta es la carta:

"MATARON A MI NEGRITO"

* Por Mercedes del Valle Ferreira, 
abuela de Facundo, asesinado a los 12 años por la Policía.

Ya no me quedan lágrimas. Nos destrozaron la vida. El Negro era un niño maravilloso, lleno de amistades, que no tenía problemas con nadie. Y anteayer a la madrugada, a pocas horas de su primer día en la secundaria, lo mataron, me lo mataron. Tenía 12 años: 12 años, tenía, ¿entienden? Un niño, hermanito de otras dos niñitas, de repente pasó a estar en el hospital Ángel Padilla, tirado en un rincón, con la cabeza destrozada… Era una criaturita, mi criaturita.

¿Cómo se hace? ¿Cómo hacemos? ¿Quién se lleva este dolor? Para colmo, debemos soportar infinidad de historias falsas, circulando por internet o televisión, porque no, nada hubiera justificado lo que hicieron, pero mi nieto no robaba, ni manejaba un revólver, como inventa la Policía. Había terminado la primaria en la escuela Miguel Lillo con muy buenas notas y estaba por arrancar su nuevo ciclo en la ENET Nº5. Ya tenía todos los útiles, la mochila preparada y su ropa lista. Es más, acabábamos de comprar unos zapatos que no le gustaban para nada, pero los necesitaba para arrancar el colegio. Vivía conmigo y con sus tíos, en mi casa, en el barrio Juan XXIII, conocido como Villa Bombilla, en Tucumán.

El miércoles a la noche, Facu salió en moto con Juan, un amigo dos años más grande, para ir a ver las picadas en el Parque 9 de Julio, como es común acá entre los changos… Al regresar, pasada la medianoche, unos uniformados les dispararon a quemarropa, así, ¡a quemarropa! No existió ningún enfrentamiento. Y en cuanto nos enteramos, salimos corriendo al hospital, donde nos recibieron con mentiras los voceros arreglados con las Fuerzas. “Sufrió un accidente vial”, nos dijeron. Y minutos después, la tomografía nos anunció que había fallecido por el tiro de un arma 9 milímetros.

La versión oficial vino acompañada por un cordón policial, porque “íbamos a generar problemas”. Y entonces inmediatamente fuimos a la Comisaría 1ª, donde nos dijeron que los agentes ya estaban detenidos. Éramos dos mujeres y ellos un montón de hombres, apuntándonos con ithacas. Nos ocultaron información y nos sacaron zamarreándonos de los brazos. Ahora, el barrio está lleno de patrullas y, mientras dejo caer estas palabras como lágrimas, comienza una razia en la otra cuadra, bajo la mira de un helicóptero policial que sobrevuela la zona.

El 7 de mayo, Facu iba a cumplir 13. Y sí, soñaba ser como Messi, para poder comprarle una casa a su mamá, que vive en Santa Fe. Allá, él había jugado al fútbol en Unión de Sunchales y tenía pensado volver en unos meses. ¡No podrá! Me parece verlo ahora, jurándonos que algún día nos iba a comprar “una mansión, para poder vivir mejor”. Lo pienso y todavía no entiendo. ¿Cómo que no volveré a ver a mi nieto? ¿Cómo que no volverá a correr hasta mis brazos, gritándome "Pachona, Pachona"? ¿Cómo que lo mataron, si nunca nadie dijo nada malo de mi negrito? No puedo explicar lo que siento aquí, en el pecho. ¡No saben cuántos amigos tenía! No saben cuántos niños había en su entierro.

¡Su entierro!

Ahora sólo nos queda luchar, yendo a Tribunales todos los días, caminando en los pies de todos ustedes, todas las veces que haga falta, porque nosotros no tenemos plata, pero tenemos dignidad. No entendemos y nunca podremos entender por qué hicieron lo que hicieron, pero no van a detenernos hasta que no se haga justicia, para que mi nietito pueda descansar en paz. Yo sigo llorando. No puedo parar. Siento un dolor inmenso, que ya no puedo calmar con sus abrazos...

Te juro, mi negrito,
que no voy a bajar los brazos.

La investigación

Los policías que habrían disparado contra Facundo declararon que se cruzaron con tres motos y que quisieron detenerlas y agregaron que desde las motos empezaron a disparar, ellos se defendieron y así mataron a Facundo e hirieron al adolescente de 14 con el que iba.

Bajo esa hipótesis, la fiscal Adriana Giannoni sólo demoró unas horas a los agentes y los liberó.

La familia de Facundo, sin embargo, tal como quedó expresado en la carta de la abuela, aclara que el chico y su amigo no formaban parte del grupo que escapaba de la Policía.

El otro joven que iba con Facundo señaló que la policía les comenzó a disparar de la nada y que fueron como 20 disparos y que uno de ellos sería el que impactó contra el niño de 12 años.

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