Astrología & Bienestar

Horóscopo navideño: destino, libre albedrío y decisiones

Un gran fin de semana, en dónde estaremos sintiendo con fuerza un gran final. Ha sido un año de mucha información y movimientos y estas ultimas semana sin duda hemos tenido que decidir.

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Redacción ElNueve.com
24 de diciembre de 2021 | 16:03

Una de las principales razones por las cuales las personas me consultan como astróloga es cuando deben tomar decisiones.

Tomar decisiones no es fácil, no en vano hay cientos de libros escritos bajo miradas psicológicas, sociológicas, de negocios o de neurociencia que abordan este proceso humano que a ratos parece ser tan simple como respirar y en otros momentos es lo más similar a la agonía.

Seguramente existen varias clasificaciones para los distintos tipos de decisiones, y todos podemos intuir que uno de los principales factores que le aporta complejidad al proceso de decisión son las posibles consecuencias en nuestra vida de lo que elijamos. Aquí es dónde el libre albedrío pierde popularidad y la mayoría busca una respuesta dad por el destino que indique el mejor camino a seguir.

El asunto es que por una cuestión política, desde la antigüedad fue conveniente crear una comprensión separada de destino y libre albedrío como si fueran dos elementos que funcionan de manera independiente. Pero todo buen oráculo sabe que no es así, lo que llamamos destino y libre albedrío son solo dos cualidades de un mismo fenómeno.

Es como si en términos físicos tratásemos de separar la amplitud y la frecuencia de una onda, no funcionan por separado, juntas constituyen la onda. O en otro ejemplo, hablar de destino y libre albedrío por separado es como tratar de separar el gusto y el olfato cuando tenemos algo en la boca, se experimenta todo junto.

Al comprender que el destino no es algo escrito, ni separado de la persona que vive, implica que no hay un camino correcto o incorrecto, esta premisa más que ser liberadora la mayoría de las veces es un gran yugo, porque significa que de formas que no alcanzamos a comprender estamos entrelazados. Es decir más peso tienen las decisiones que tomamos.

Podríamos decir que decidir es un arte, entre el corazón y la razón, entre el largo plazo y el ahora, entre mis deseos y los de otros, entre el miedo y la valentía. Y aunque suena muy romántico ahí radica la principal trampa: Cuando tenemos una visión polarizada sobre una situación es imposible decidir, simplemente estamos entre dos opciones que nos atormentan y siempre elegir una implica perder la otra. Eso es un dilema no una elección.


La próxima vez que tengas que decidir sobre un asunto y lo estés viviendo como agonía asegúrate de primero tener más de dos opciones encontrada. A veces la clave no es lo que decidimos, sino el cómo decidimos.

 

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