Gerardo Rozín: Adiós al entrevistador de almas

La muerte del periodista y productor, mostró reiterados relatos sobre la personalidad de un profesional tan querible en pantalla, por sus formas amenas llenas de emotividad, como fuera de ella por el hombre generoso en sus creativas ideas y leal con sus afectos

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Redacción ElNueve.com
12 de marzo de 2022 | 18:30

Cuando Gerardo Rozín tenía frente a sí a un entrevistado, necesitaba con urgencia hacerlo/a sentir como en su casa. El periodista rosarino que falleció a los 51 años, sabía dar la tranquilad para que las palabras asomaran y sí, claro que asomaban.

Se llamaba “soldado de Repetto” y es que fue Nicolás Repetto, uno de los conductores del icónico ciclo televisivo de los 80 “La Noticia Rebelde”, conductor (junto a María Laura Santillán) de “Fax”  (primer Martin Fierro de Oro del país) y luego del exitosísimo “Sábado Bus”, quien vio en él su arrasador potencial profesional. Un periodista y productor, que hoy despide con profundo dolor el público y su gente querida. Gerardo Rozín interpretaba el vertiginoso ritmo de la televisión, hizo la famosa “pregunta animal” (un sello que lo acompañaría por años), y era también ese hombre que como dijo Repetto, estaba lleno de sensibilidad. Y ese fue el faro que lo marcó profesionalmente en los posteriores años de su carrera.

La sensibilidad no era solo emoción intempestiva, era emoción por la conmoción que le generaba el arte, por eso tuvo su programa de libros, sí un programa de libros en la televisión. Y en los últimos años un ciclo como “La Peña del Morfi” por Telefé, donde la música, y vaya si no hablamos de la mismísima sensibilidad hecha melodía, era su protagonista. Sí, es que era suyo el mérito de hacerla masiva y que generara rating. Claro que Soledad, Luciano Pereyra, Diego Torres, Sandra Mihanovich (madrina del programa), Jairo, Abel Pintos, Fito Páez eran ya muy populares, pero él no invitaba a las “estrellas de la música”, invitaba a las personas que tenía el don de cantar. Y cuando le contaba a la gente porque amaba las canciones de un artista, buscaba en sus entrañas esa conmoción de la sensibilidad. La expresaba para que en cada casa los domingos no solo se escuchara cantar, sino que llegara el alma de los televidentes la letra y el alma hecha voz de quien la interpretaba. Estrellas consagradas, talentos que terminó de darles el empujón para ser masivamente populares (como Nahuel Pennisi), o jóvenes debutantes, brillaban en una misma pantalla y él los presentaba con igual emoción. Todo mérito de un presentador que conducía navegando feliz en el arte, pero también con un manejo de los tiempos televisivos y ritmos, que lo hacían un conductor que no dejaba de producir ni en el vivo.

Gerardo Rozín también fue el hombre que dio espacios a mujeres en la televisión, que creyó que detrás de las “caras bonitas”, había jóvenes dispuestas a formarse e iniciar una carrera, De su mano y con el trabajo que cada una construyó, dejó en ellas un legado. Zaira Nara hoy conductora consolidada decía sobre él “creía más él en mí que yo, me aconsejaba, gracias a él tengo en gran parte el lugar ganado en los medios”. También fueron dos compañeras inseparables de trabajo, Julieta Prandi y Jesica Cirio, con Julieta hicieron juntos otro de los ciclos donde mostró el alma de esas “estrellas del arte”, con “Gracias por venir” quedaba claro el maravilloso productor que era, pero también nuevamente el hombre sensible con quien el público empatizaba. Actualmente era el productor del ciclo que Julieta Prandi conduce junto al “Tucu” López, a la salida de su velatorio narró que aunque él no quería ya verla personalmente por su enfermedad, siempre estaba presente vía whatsapp haciendo los aportes del programa. Incluso planificaba volver a compartir dupla junto a ella en conducción. También Jésica Cirio fue durante los últimos años de la peña, su inseparable conductora, Cirio remarcaba un punto en común casi idéntico en cada testimonio de sus amigos y amigas, “gracias por tus charlas y consejos” y luego “un grande de la televisión, el que más hizo por la música y se fue demasiado rápido”. Y en ese azar inexplicable o causalidades de la vida, otra de las mujeres que pasó por el ciclo, Malena Guinzburg, fue contundente con el dolor a flor de piel diciendo “y encima hoy hace 14 que se fue mi viejo, que mierda la muerte”.

“La eternidad es hoy, la eternidad, para cantar y derrotar al tiempo” dice una de las estrofas de la canción que María Elena Walsh escribió junto a Jairo, y que el cantante contó el propio Rozín la recitó quebrándose en llanto, ya conocedor de su diagnóstico médico. No quería morir joven, incluso le temía al cáncer que se había llevado a gran parte de su familia. Pero también como reflejó la periodista Luciana Peker “nunca nadie me enseñó tanto de la dignidad ante la muerte como él. Y del humor como forma de sobrellevar lo imposible”. Es que el mismo Rozín sensible, era el hombre ácido que no dejaría ni un segundo sin vivir la vida y crear y matizar de ironía para levantar el momento.

Su actual pareja, la locutora Eugenia Quibel, ha definido con uno conocimiento único de que se trató su valentía de los últimos tiempos. “¿Qué es ser valiente?, enterarse una mañana de una noticia horrible y darle pelea hasta el final. Aferrarse a la vida y aceptar que un día se termina. Transitar el proceso sostenido por afectos, familia y rodeado de amigos. Recibir amor y dejarse abrazar”.

Seguramente este gran entrevistador de almas se eleva abrazado de amor, y claro... allá va rodeado de música. Queda tu enorme legado, adiós Gerardo Rozín.

Por: Marina Correa

 

 

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