La empresaria abrió su guardarropa al público desde su plataforma online y puso a disposición piezas de marcas internacionales. La propuesta despertó debate por los valores millonarios y reavivó la discusión sobre el consumo de lujo y la moda circular en Argentina.
Entre los artículos más comentados figura una polera Balenciaga, que Wanda utilizó en 2022 durante el programa ¿Quién es la máscara?. La pieza fue publicada con un precio cercano a los 5 millones de pesos argentinos, cifra que sorprendió incluso a especialistas en moda circular. También se destaca una campera de cuero negra estilo cropped, con la inscripción “Badbich” en brillantes, que se ofrece a valores similares.
La propuesta se enmarca en la tendencia de la moda circular, que promueve la reutilización de prendas para reducir el impacto ambiental. Sin embargo, en este caso el foco estuvo puesto en la exclusividad y en la posibilidad de adquirir piezas icónicas de la mediática. “El concepto de reventa de lujo existe y tiene su público, pero los precios deben estar alineados con la demanda real. En este caso, la estrategia es más de marketing que de sostenibilidad”, explicó la consultora en moda Mariana Rodríguez.
El fenómeno de las celebridades que abren sus closets al público no es nuevo. Figuras como Antonela Roccuzzo y Luciana Salazar también han incursionado en este tipo de propuestas, aunque con valores más accesibles. “La diferencia es que Wanda busca reforzar su imagen de exclusividad. No apunta a un público masivo, sino a coleccionistas o seguidores dispuestos a pagar por tener algo que ella usó”, señaló el especialista en consumo de lujo Martín Ledesma.
La polémica se instaló rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios cuestionaron los precios y compararon la iniciativa con plataformas de reventa internacional como Vestiaire Collective o The RealReal, donde prendas similares se ofrecen a valores mucho más bajos. “El mercado argentino no está acostumbrado a pagar cifras millonarias por ropa usada, incluso si es de lujo. Esto genera ruido y discusión, pero también visibilidad para la marca”, agregó Rodríguez.
Más allá de las críticas, la estrategia de Wanda Nara refuerza su posicionamiento como empresaria multifacética. La venta de ropa usada se suma a su línea de maquillaje y perfumes, consolidando su tienda online como un espacio de lifestyle que combina moda, belleza y exclusividad.