Fin de semana de caer en cuenta de asuntos que eran evidentes pero por diversas razones no fuimos capaces de verlos. Serán días reveladores.
Por Ivonne Hurtado, Astróloga. www.ivonnehurtado.com
Este fin de semana habrá movimientos y situaciones inesperadas que nos presionaran a tomar conciencia y ver una realidad oculta. Esto por supuesto que provocará tensiones y una de las características del ser humano es su condición ampliamente emocional.
No es necesario ser seudocientífico, ni psicólogo experto, solo basta con ser una persona para saber y reconocer que nuestra raza no siempre es consciente de lo que siente e incluso una de las grandes fuente de nuestros errores e infelicidad es que muchas veces no sabemos catalogar ni distinguir lo que sentimos.
No nacemos expertos ni tampoco recibimos un manual o educación posterior que nos permitan conocer y gestionar nuestra naturaleza emocional.
Es por eso que muchos tratan de negarla, pero lejos de ser una solución evadir lo que sentimos es uno de los principales problemas que tenemos en todo ámbito de nuestra vida.
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Frente a un momento de tensión lo esencial es hacer una pausa, y no me refiero a la pausa básica de contar hasta diez para frenar el impulso, sino más bien de la pausa necesaria para frenar días, semanas o meses de estrés. Somos seres de costumbre, y nos acostumbramos a dolores crónicos y también a situaciones no resueltas.
Astrológicamente el cuerpo físico está reflejando a lo invisible que nos habita que dependiendo de la cultura lo han llamado alma, psique o inconsciente.
Es ahí en nuestro mundo invisible interior, pero muy real en donde habitan los miedos, las inseguridades y también los deseos y los dueños.
Existe una especie de gran comando que dirige sin darnos cuenta nuestra vida.
Ese gran comando que para los pueblos antiguos era el alma debe ser apoyada y nutrida, no es defectuosa ni necesita evolucionar, solo necesita ser cuidada y escuchada para que funcione en armonía este viaje que es vivir.
Las pausas son necesarias y no son cosas de segundos, ni de un masaje o una meditación. Las pausas son los momentos simples que debemos hacer a diario al mirar por la ventana, al despertar, al sonreír, al comer al recostarnos, no importa el acto rutinario que sea. Una pausa es tomar contacto con el universo que nos habita, hacer silencio y escuchar lo que realmente sentimos.
El alma es tímida, hay que darle espacio para hablar. Haz pausas y escucha lo que te quieres decir.