Negociar es un arte y este fin de semana deberás ponerlo en práctica.
Por Ivonne Hurtado, astróloga www.ivonnehurtado.com
Negociar es un arte, desde el principio de los tiempos quien poseía la habilidad natural de negociar transformaba hábilmente su vida, y si así lo deseaba también la de otros.
Aunque a simple vista pareciese que negociar es una habilidad pretendida solo en grandes esferas como la política y los negocios, lo cierto es que negociamos a diario y malos o buenos todos somos negociadores, pero la gran diferencia es que aquellos que son conscientes del poder de negociar buscan perfeccionarse y transformarse en artistas.
¿Por qué pensamos que solo las personas importantes y con poder pueden ser hábiles negociadores? ¿Es que a caso los humanos comunes no requieren convencer a otros? Una de las probables respuestas del porqué el común de las personas no buscan perfeccionarse en sus habilidades para negociar es porque consideran que negociar es regatear el precio de un producto o manipular a otro en contra de su voluntad, pero negociar es mucho más que eso.
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Negociar es el arte de escuchar lo que dice otra persona, ver en tiempo presente la coherencia de sus señales corporales, mantener el foco en el objetivo que se desea alcanzar y ser lo suficientemente creativo para modificar la estrategia a medida que todo esto ocurre.
Negociar es el arte de ver más allá de lo evidente sin perder de vista lo que en concreto ocurre. Es por eso que existen innumerables guías, estudios y un sin número de técnicas que indican cómo aprender a hacerlo, porque requiere el uso simultáneo de varias acciones cognitivas. Pero más allá de la dificultad que conlleva, ¿Por qué querríamos mejorar nuestras habilidades de negociación?
¿Qué gana alguien que sabe negociar? La respuesta es evidente, mucho tiene por ganar quien aprende a escuchar y convencer a otros. Pero no el desconocimiento de la ganancia lo que impide aprender, sino lo que inconscientemente creemos que perdemos cuando aprendemos a negociar: una cierta calidad moral de inocencia. El primer paso para aprender a negociar es reconocer nuestra propia sombra y la fuerza que ella guarda.
No somos perfectos y ese es el gran poder que todos tenemos, desde ahí fluye nuestra fuerza. Negociar exige ser sinceros con nosotros mismos, sin caretas, sin prejuicios y reconocer lo que realmente queremos y estamos dispuestos a hacer para ello, negociar no permite culpar a otros, porque negociar requiere tener el poder en nuestro lado.
Solo aprende a negociar quien es capaz de invocar la fuerza de su Plutón interior, usar la grandilocuencia de su Júpiter y la audacia de su Urano.