Este fin de semana Venus entra en Escorpio y no solo generará intensos encuentros, es una gran oportunidad para despertar la voluntad necesaria para ¡dejar atrás el miedo a amar!
Por Ivonne Hurtado Astróloga. www.ivonnehurtado.com
No es necesario dar un fundamento científico, neurológico o psicológico para afirmar que amar es un riesgo, y como todo riesgo implica consecuencias indeseadas, es por eso que se llama “riesgo”.
Las consecuencias indeseadas del amor son la pérdida y el daño. Así como en un negocio podemos perder dinero y bienes, en el amor podemos perder tiempo, energía e incluso ciertas partes de nosotros mismos y a diferencia de un negocio, las pérdidas no son tan fáciles de cuantificar y a veces pueden pasar años sin que logremos comprender qué fue lo que perdimos tras una relación, sin embargo la persistencia de la sensación nos indica que algo ya no está.
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Con los daños es diferente, cuando son físicos; ya sea por alguna caída, por el tiempo o por las razones que sea, nos percatamos inmediatamente porque es visible el cambio en su apariencia.
Pero cuando los daños son emocionales, en general, no somos capaces de verlos ni de identificarlos, solo vemos la gran gaza, esa curita que cubre estas heridas, esa que solemos llamar miedo.
Al igual que los negocios, amar es emprender una aventura. Y nadie emprende una aventura por lo que va a perder sino más bien por lo que tiene por ganar. ¿Qué ganamos al amar? ganamos compañía, cariño, seguridad, y por sobre todo apostamos a ganar felicidad. Pero, ¿Es eso suficiente razón para emprender un viaje tal vez letal? No, es por eso que muchos no son capaces de superar el miedo a amar.
Entonces, ¿Estamos condenados a implorar un golpe de suerte o un buen destino en el amor? o ¿simplemente conformarnos con relaciones planas que no nos hagan vibrar, pero tampoco impliquen amenaza? nuevamente la respuesta es: no.
Los negocios y el amor se construyen, paso a paso, tienen etapas, tienen mucho de ilusión, y se sostienen cuando aplicamos la experiencia y el buen juicio, pero sin duda el gran ingrediente es indescriptible, es lejano a todo fundamento racional.
El gran ingrediente es la pasión por la aventura de abrirle las puertas a la vida y dejar que nos sorprenda.