Historias con Marca: Bianco & Nero, una empresa familiar que creció al ritmo de la vida

Historias con Marca: Bianco & Nero, una empresa familiar que creció al ritmo de la vida

El Nueve Streams

La historia de la familia Agüero revela cómo una crisis personal puede transformarse en oportunidad: con innovación, valores y una fuerte identidad familiar, lograron convertir a Bianco & Nero en una marca referente, adaptándose a los cambios del mercado sin perder calidad ni esencia.

En el tercer episodio de la segunda temporada de Historias con Marca, el programa conducido por Elena Alonso en El Nueve Streams, la familia Agüero abrió las puertas de su historia para contar cómo nació y evolucionó Bianco & Nero, una de las marcas más reconocidas de Mendoza.

Con la participación de Roberto Agüero, Valentina Zizzi y su hijo Facundo, el episodio recorrió más de tres décadas de trabajo, decisiones, aprendizajes y desafíos, donde la empresa creció de la mano de la familia y de las necesidades del mercado.

El origen de Bianco & Nero no fue planificado como un proyecto gastronómico. Roberto Agüero trabajaba en el ámbito legal en Buenos Aires hasta que una enfermedad marcó un punto de inflexión. Junto a su esposa decidieron cambiar de rumbo y regresar a Mendoza en busca de una mejor calidad de vida.

Sin una idea clara de negocio, la oportunidad apareció en el mundo del chocolate. En Bariloche, Roberto aprendió chocolatería de la mano de una pionera del rubro, experiencia que sería el puntapié inicial de la empresa.

Una empresa que creció con la familia

Uno de los rasgos más distintivos de Bianco & Nero es que su evolución estuvo directamente vinculada a la vida familiar. Cada etapa trajo nuevos productos: primero la chocolatería, luego la pastelería, más tarde la panadería y finalmente la heladería.

“Cada hijo que nacía implicaba sumar una nueva línea de negocio”, resumieron con humor durante la entrevista. Así, la necesidad económica y la creatividad se combinaron para diversificar la propuesta.

Hoy la empresa atraviesa una transición generacional. Roberto dio un paso al costado en la gestión diaria para asumir un rol más estratégico, mientras que Facundo tomó la conducción del negocio.

Lejos de ser un cambio abrupto, el proceso fue natural. Facundo creció dentro de la fábrica, aprendiendo desde los procesos productivos hasta el manejo de maquinaria, lo que hoy le permite liderar con conocimiento integral.

La decisión de ceder el mando también responde a una mirada clara sobre las empresas familiares: pocas logran trascender generaciones, y una de las claves es saber cuándo dar lugar a nuevas visiones.

Claves del crecimiento: adaptación y lectura del mercado

A lo largo del programa, la familia destacó que el principal motor de crecimiento fue la capacidad de adaptarse. Leer las necesidades del consumidor, ajustar la oferta y mantenerse cerca del cliente fueron pilares fundamentales.

Desde propuestas accesibles en contextos económicos complejos hasta la segmentación de productos para distintas ocasiones —como el Día de la Madre—, la estrategia siempre estuvo enfocada en responder a la demanda real.

Bianco & Nero también se posicionó por su enfoque en la calidad y la innovación. Fueron pioneros en desarrollar chocolates para maridar con vino, una idea que surgió tras años de prueba y error y que terminó siendo uno de los hitos de la marca.

Además, la empresa apostó desde sus inicios a conceptos como alimentos saludables, inclusión laboral y producción responsable, incluso antes de que estos temas fueran tendencia.

Sin embargo, reconocen una deuda pendiente: la comunicación. “Hacemos muchas cosas bien que no contamos”, admitieron, señalando este punto como uno de los desafíos actuales.

Un modelo de negocio con identidad propia

Con 11 locales —entre propios y franquiciados—, la expansión se dio de manera controlada. La familia prioriza mantener la calidad antes que crecer sin límites, lo que implica incluso frenar aperturas si consideran que pueden afectar su estándar.

Otro diferencial es el modelo de franquicias: no buscan inversores pasivos, sino personas involucradas en la operación diaria, alineadas con los valores de la marca.

De cara a los próximos años, el foco estará en el desarrollo de alimentos funcionales, la sustentabilidad y la mejora en la comunicación de marca. También continúan trabajando en la optimización de recursos, como la incorporación de energía solar en sus procesos productivos.

Empresa, familia y pasión

Más allá de los números y la estrategia, el episodio dejó en claro que el verdadero motor de Bianco & Nero es el vínculo familiar. La pasión por lo que hacen, el trabajo compartido y la capacidad de adaptarse a los cambios fueron los factores que permitieron sostener y hacer crecer el proyecto.

“Cuando el trabajo se hace con amor, deja de ser trabajo”, sintetizó Valentina, reflejando el espíritu de una empresa que nació de una crisis y se transformó en una historia de éxito mendocina.

Seguinos en