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Historia con marca: Chocolezza de un emprendimiento artesanal a una experiencia turística con sello mendocino

Historia con marca: Chocolezza de un emprendimiento artesanal a una experiencia turística con sello mendocino

El Nueve Streams

De un pequeño emprendimiento artesanal a una marca consolidada que combina calidad, innovación y turismo, la historia de Chocolezza refleja el valor de la perseverancia familiar y la capacidad de adaptarse para crecer en un mercado desafiante.

En el programa Historias con Marca, emitido por El Nueve Streams y conducido por Elena Alonso, Rubén y Marcos Juárez repasaron el camino de Chocolezza, una empresa familiar que nació en 1979 y que hoy supera los 100 empleados, con una propuesta que combina producción, innovación y turismo.

La historia comenzó de manera humilde. Rubén Juárez, quien en ese momento estudiaba Medicina, tuvo que dejar la carrera por cuestiones económicas y salir a trabajar. Su experiencia en fábricas de alfajores, tanto en Mar del Plata como en Mendoza, fue clave para adquirir el conocimiento que luego le permitiría iniciar su propio proyecto.

Los primeros pasos no fueron sencillos. La producción era completamente artesanal, con procesos manuales y sin packaging definido. “Hacíamos pocas docenas y ni siquiera teníamos cómo presentarlas”, recordó. Sin embargo, desde el inicio hubo una decisión firme: apostar a la calidad como diferencial. Esa premisa se mantuvo a lo largo de los años y se convirtió en el pilar de crecimiento de la marca.

El crecimiento fue progresivo y sostenido. Con el tiempo, la empresa se industrializó sin perder su esencia, incorporó maquinaria, amplió su capacidad productiva y comenzó a posicionarse en el mercado. En ese proceso, la incorporación de la segunda generación fue clave.

Una mirada renovadora en Chocolezza

Marcos Juárez se sumó al negocio familiar con una mirada renovada. “Ya había una base muy sólida, pero empezamos a trabajar en el posicionamiento, en la marca, en la presencia en eventos y en redes”, explicó. Esa combinación entre experiencia y nuevas herramientas permitió consolidar a Chocolezza y ampliar su alcance.

El trabajo conjunto entre padre e hijo no estuvo exento de diferencias. Sin embargo, lograron complementarse. Una anécdota resume esa dinámica: ante una discusión, utilizaron la figura de un número que podía ser visto como un 6 o un 9 según la perspectiva. “Los dos veíamos lo mismo, pero desde distintos lugares”, señalaron. Esa lógica de trabajo “espalda con espalda” se transformó en una fortaleza.

A lo largo de su historia, la empresa atravesó distintos contextos económicos sin detener su marcha. “Nunca bajamos los brazos”, afirmó Rubén. La estrategia fue avanzar incluso en momentos de incertidumbre, adaptándose a cada escenario sin especular.

El turismo se convirtió en un eje central del negocio. Desde sus inicios, apuntaron a ese público como una forma de diferenciarse de los grandes competidores del mercado masivo. Con el crecimiento de Mendoza como destino turístico, la empresa logró posicionarse como una parada obligada, ofreciendo no solo productos sino también una experiencia.

Actualmente, esa experiencia tiene un peso similar al de la producción. Visitas guiadas, degustaciones y propuestas innovadoras forman parte de la identidad de la marca. Incluso durante la pandemia, cuando la actividad turística se detuvo, lograron reinventarse con visitas virtuales y nuevas estrategias comerciales que permitieron sostener la actividad y generar ingresos.

La innovación ha sido constante. Desde la incorporación de nuevas líneas de productos, como alfajores helados, hasta ideas surgidas casi por intuición, como la producción de churros en un food truck que resultó clave en un momento crítico. “A veces las decisiones son corazonadas, otras son análisis, pero siempre hay que moverse”, destacaron.

Un emprendimiento que ahora tiene 12 franquicias

Otro aspecto distintivo es la calidad del producto. Chocolezza utiliza chocolate real, elaborado con cacao puro, un diferencial frente a gran parte de la industria que utiliza baños de repostería. Esta elección, junto con una fuerte inversión en packaging y diseño, permitió a la empresa obtener premios y reconocimiento, además de abrir nuevas oportunidades como el desarrollo de franquicias.

Hoy la marca cuenta con 12 franquicias y proyecta seguir expandiéndose. Además, avanza en la construcción de nuevas plantas productivas, con el objetivo de aumentar la capacidad y seguir innovando en la experiencia del cliente.

Pensando en el futuro, la meta es clara: consolidarse entre las principales fábricas del país. “Queremos estar entre las tres más importantes de Argentina”, afirmaron.

Como cierre, dejaron un mensaje para emprendedores: avanzar paso a paso, hacer las cosas de manera ordenada y no subestimar aspectos clave como el registro de marca. Pero, sobre todo, mantener la pasión y el compromiso. “Hay que conocer todo el proceso, desde lo más básico, para poder crecer de verdad”, concluyeron.

La historia de Chocolezza es, en definitiva, un ejemplo de perseverancia, adaptación y trabajo familiar, donde la calidad y la innovación marcaron el rumbo de un emprendimiento que hoy es parte de la identidad productiva de Mendoza.

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