“Yo le doy un beso de tu parte”: Viru, la compañera del Indio Solari, conteniendo con amor y compasión a los fanáticos

“Yo le doy un beso de tu parte”: Viru, la compañera del Indio Solari, conteniendo con amor y compasión a los fanáticos

Indio Solari

A lo largo de 45 años de amor, Virginia Mones Ruiz supo cultivar el perfil bajo, convirtiéndose en el sostén del mito ricotero. Un repaso por la mística familiar y las emotivas palabras que definen la pasión de una de las comunidades más fieles del rock nacional.

En el universo del rock argentino, existen figuras que, sin necesidad de subirse a un escenario ni buscar el destello de los reflectores, se transforman en piezas fundamentales para sostener la mística de un movimiento cultural sin precedentes. Ese es el caso de Virginia “Viru” Mones Ruiz, quien lleva 45 años siendo la compañera de vida de Carlos “El Indio” Solari. Su histórico perfil bajo y su infinita calidez humana son el reflejo del respeto mutuo que define a la familia ricotera, una historia de amor y lealtad que podés repasar acá.

Quienes conocen de cerca la intimidad del exlíder de Los Redondos saben que Viru ha sido mucho más que su esposa; ha sido la guardiana de su tranquilidad en Parque Leloir y el nexo silencioso pero firme con esa marea humana de seguidores que cruza provincias enteras ante cada convocatoria. Los fanáticos de la banda platense siempre le han reconocido ese rol protector y su enorme empatía para comprender que la obra de su compañero ya pertenece al corazón de millones de argentinos.

La gratitud colectiva de las “muchachas y muchachos”

El ida y vuelta entre el entorno familiar del músico y sus fieles seguidores siempre estuvo sellado por códigos de profundo cuidado y respeto mutuo. En las diversas interacciones que se generan en el ecosistema ricotero, las muestras de cariño hacia Viru se multiplican de manera constante:

“La mejor compañera fuiste vos en todos estos años. Gracias por lo que hiciste por nosotros”, suele ser el agradecimiento unánime de los fanáticos.

Lejos de cualquier actitud distante, ella siempre ha recibido cada muestra de afecto con una calma y una generosidad admirables, entendiendo que el fervor de la gente es una extensión del amor que el compositor sembró a través de sus letras y poesías. Y todo esto quedó demostrado cuando una joven fan, desbordada de emoción, se acercó a las vallas, desbordada de llanto.

La tomó de la cara con ambas manos, le habló con ternura y le pidió que se tranquilizara, que la escuchara. “Tenés que ser fuerte, quedate todo lo que quieras”, le dijo con calma, en medio de la emoción de quienes presenciaban la escena. La fan, entre lágrimas y palabras cortadas, buscaba consuelo. Viru no dudó en abrazarla, en sostenerla en ese momento de fragilidad compartida. “Yo le doy el beso al Indio de tu parte”, le prometió, sellando el instante con un acto de empatía y contención que resumió, en pocos segundos, el espíritu de la despedida.

“Los dolores dulces”: el legado de una música que no para nunca más

El universo de Solari se rige por la premisa de que el arte es un refugio intergeneracional. El propio entorno del artista suele recordar una de sus frases de cabecera para definir esos momentos de profunda emoción que se viven en las calles: “Las despedidas son estos dolores dulces”.

La consigna que une a la familia y a los seguidores de Patricio Rey es una sola y se mantiene más firme que nunca: “Que su música no pare nunca más”. El legado del Indio sigue latiendo con fuerza, con sus equipos encendidos y sus canciones sonando en cada rincón del país.

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