El potente sismo sacudió la isla de Mindanao en el inicio del ciclo lectivo. Reportaron el colapso de edificios, deslizamientos de tierra y múltiples réplicas en el Anillo de Fuego del Pacífico. El terremoto dejó al menos 19 muertos y decenas de edificios destruidos.
Un devastador terremoto de magnitud 7,8 sacudió la costa sur de Filipinas en las primeras horas de este lunes, dejando a su paso escenas de destrucción, múltiples edificios colapsados y decenas de víctimas fatales. El movimiento telúrico, cuyo epicentro se ubicó en el mar, a unos 24 kilómetros al oeste de la populosa isla de Mindanao, encendió las alarmas internacionales ante el riesgo inminente de tsunamis en toda la región del Pacífico.
De acuerdo con los datos preliminares recolectados por las agencias internacionales y la Oficina de Defensa Civil filipina, las cifras de víctimas continúan en aumento a medida que los equipos de rescate logran acceder a las zonas más afectadas. Hasta el momento, se confirman más de 32 muertos y se superan los 100 heridos, aunque las autoridades locales advierten que los números oficiales se actualizarán en los próximos días debido a que hay decenas de personas desaparecidas.
Destrucción en Mindanao y General Santos
El sismo principal se registró a las 7:37 am (hora local) y tuvo una profundidad estimada entre los 35 y 55 kilómetros bajo el fondo del mar, según mediciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La violencia de las sacudidas se sintió con fuerza en toda la isla de Mindanao —la segunda más grande del país con 26 millones de habitantes— y llegó a percibirse en las provincias vecinas de Sulawesi del Norte y Molucas del Norte, en Indonesia.
-
Sarangani: En esta provincia costera, ubicada a unos 20 km del epicentro, las autoridades locales informaron el fallecimiento de 17 personas, en su mayoría a causa de un masivo deslizamiento de tierra provocado por el temblor. La región sufrió además la interrupción total de los servicios de electricidad y comunicación.
-
General Santos: En la ciudad más cercana al epicentro —reconocida comercialmente como la capital del atún de Filipinas—, se reportaron al menos 10 fallecidos y 22 personas desaparecidas. Imágenes impactantes mostraron un restaurante de comida rápida y complejos residenciales completamente reducidos a escombros y vehículos aplastados.
Tras el temblor principal, el pánico se apoderó de la población ante una seguidilla de réplicas que oscilaron entre magnitudes de 1,3 y 6,7, obligando a las familias a permanecer en las calles.
Alerta de tsunami en el Pacífico
Minutos después del sismo, el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico y las agencias locales emitieron órdenes de evacuación urgente para que los pobladores de las zonas costeras buscaran terrenos elevados. Las advertencias de posibles olas anómalas se extendieron temporalmente hacia Indonesia, Palaos, Taiwán y Papúa Nueva Guinea.
Por su parte, las autoridades de Japón alertaron a sus costas del sureste sobre olas de hasta un metro de altura. Con el correr de las horas, se registraron variaciones en el nivel del mar de entre 20 y 140 centímetros en diversos puntos de la costa asiática, incluyendo la prefectura meridional japonesa de Okinawa y las remotas islas Ogasawara.
Suspensión de clases y respuesta gubernamental
El desastre coincidió trágicamente con el primer día del año escolar en Filipinas. En las redes sociales se viralizaron videos filmados en escuelas de Davao Occidental que muestran a decenas de niños aterrorizados refugiándose en el suelo mientras las estructuras de chapa se desplomaban detrás de ellos. Afortunadamente, en dichos establecimientos no se reportaron heridos graves gracias a las evacuaciones preventivas coordinadas en ciudades como Manila.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., emitió un comunicado oficial asegurando que todos los organismos nacionales de emergencia se encuentran desplegados en el terreno. “El gobierno nacional está actuando y no dejaremos atrás a Mindanao”, prometió el mandatario, tras ordenar la suspensión inmediata de las actividades educativas en las áreas damnificadas.

Filipinas se encuentra asentada sobre el geológicamente inestable Cinturón de Fuego del Pacífico (o Anillo de Fuego), un arco de fallas sísmicas que rodea el océano y que expone constantemente al archipiélago a terremotos y erupciones volcánicas, además de los aproximadamente 20 tifones anuales que golpean sus costas.