Talleres de verano para los adultos mayores en Mendoza: quiénes se pueden inscribir y dónde

Talleres de verano para los adultos mayores en Mendoza: quiénes se pueden inscribir y dónde

Con la llegada del calor y el cambio de ritmo en las ciudades, el verano puede convertirse en una etapa de aislamiento para las personas mayores. Sin embargo, los talleres recreativos y formativos surgen como una herramienta fundamental para potenciar la salud física y cognitiva.

El verano suele asociarse con vacaciones y relax, pero para muchos adultos mayores, esta época puede traer consigo una disminución de las rutinas habituales y un incremento de la soledad. En este contexto, los talleres de verano no son solo una forma de pasar el tiempo, sino una estrategia de salud preventiva integral. “Participar en espacios de aprendizaje y recreación durante la temporada de verano permite mantener el cuerpo en movimiento y bien alimentado, la mente ágil y, sobre todo, el corazón conectado con los demás”, apunta la licenciada en nutrición Gabriela Rivara (Osep).

“La inactividad es uno de los principales enemigos en la tercera edad. La ciencia ha demostrado que la estimulación constante es la mejor defensa contra el deterioro”, agregó Rivara.

-¿Qué actividades suman, y de qué manera? 

-Impacto físico: Las actividades diseñadas para el verano, como la gimnasia suave o el aquagym, ayudan a mantener la flexibilidad, mejorar el equilibrio (reduciendo el riesgo de caídas) y fortalecer el sistema cardiovascular sin sobrecargar las articulaciones. El ejercicio en el agua es particularmente beneficioso bajo el calor, ya que permite refrescarse mientras se trabaja la resistencia.

-Impacto cognitivo: Los talleres de memoria, idiomas o tecnología actúan como un gimnasio para el cerebro. Al aprender algo nuevo, se crean nuevas conexiones neuronales, lo que ayuda a retrasar síntomas de enfermedades neurodegenerativas y mejora la capacidad de atención y resolución de problemas cotidianos.

La socialización como motor de salud

“Más allá de los beneficios específicos de cada actividad, el valor más profundo de estos talleres reside en el componente social. La soledad no deseada es un factor de riesgo comparable a enfermedades crónicas.

El encuentro con pares permite que el adulto mayor se reconozca en el otro, comparta vivencias actuales y construya nuevos vínculos. Sentirse parte de un grupo genera un sentido de pertenencia que eleva la autoestima y combate la depresión. La risa compartida, la charla después de clase y la planificación de salidas grupales son poderosos antídotos contra la apatía y el aislamiento que a veces impone la vida urbana en verano”, argumentó la profesional.

Actividades para disfrutar

Para que los talleres sean una experiencia positiva, es importante elegir aquellos que se alineen con los gustos personales y las capacidades físicas. Aquí algunas propuestas:

  1. Talleres de expresión artística: Pintura, coro, teatro o escritura creativa. Estas actividades permiten canalizar emociones y fomentan la introspección positiva.
  2. Actividades de bajo impacto: Yoga, Tai Chi o caminatas grupales en horarios donde el sol no sea intenso (temprano por la mañana o al atardecer).
  3. Tecnología y redes sociales: Aprender a usar mejor el celular o las redes ayuda a acortar la brecha generacional y permite que el adulto mayor se mantenga comunicado con su familia de forma independiente.
  4. Juegos de mesa y estrategia: El ajedrez, el burako o el bridge son excelentes para la agilidad mental y la interacción constante.

Integrar un taller de verano es, en definitiva, una apuesta por la vida. Es el recordatorio de que siempre hay tiempo para aprender, para moverse y para hacer nuevos amigos, convirtiendo la temporada de calor en una etapa de renovación y alegría compartida.

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