Chevrolet Camaro, Ford Mustang y una camioneta Toyota SW4 quedaron bajo custodia de la Aduana tras una investigación que reveló maniobras irregulares para ingresarlos al país desde Paraguay. Los vehículos aparecían en producciones musicales de alto perfil.
Una investigación conjunta entre la Dirección General de Aduanas y la Policía de la Ciudad terminó con el secuestro de cinco autos de alta gama que habían ingresado ilegalmente a la Argentina y eran utilizados para producciones audiovisuales, entre ellas videoclips de artistas como L-Gante, La Joaqui y Eugenia “La China” Suárez. El operativo dejó como saldo dos personas detenidas, que permanecen incomunicadas.
Según informó la periodista Daniela Glaván en Noticiero 9 Edición Mediodía, los vehículos “contrabandeaban autos de alta gama a la Argentina y posteriormente los alquilaban para videos musicales”. La maniobra habría comenzado hace al menos dos años.
Todo se inició a partir de una alerta emitida por la Aduana de Paso de los Libres, en Corrientes, que detectó el ingreso irregular de vehículos extranjeros bajo el régimen de turismo. Esa señal motivó la intervención de la Dirección Regional Aduanera Noreste, que profundizó el análisis de la documentación y los movimientos.

Los investigadores determinaron que se trataba de “una maniobra engañosa” y el caso fue denunciado ante la Fiscalía Federal de Puerto Iguazú, a cargo de Marcelo Bernachea. A partir de allí, se identificaron los lugares donde se guardaban los vehículos.
El procedimiento permitió el secuestro de dos Chevrolet Camaro, dos Ford Mustang —uno de ellos réplica del modelo usado en la saga Transformers— y una Toyota SW4 registrada en Argentina. Todos los deportivos tenían patente paraguaya y, según las estimaciones oficiales, el valor total supera los 500 millones de pesos.
Durante los allanamientos también se incautaron 30 millones de pesos, 20.000 dólares, 1.300 dólares presuntamente falsos y un arma calibre 9 mm sin documentación.
“Luz, cámara, contrabando”, resumió el periodista al mostrar las imágenes de los autos ahora estacionados frente a la Aduana, lejos de los sets y los flashes de los videoclips. Hoy, esos mismos vehículos son piezas clave de una causa que expone cómo el lujo también puede esconder delitos.