La reciente separación entre los músicos Luck Ra y La Joaqui reabrió el debate público sobre los cierres afectivos. La importancia de actualizar los pactos de pareja, atravesar los ciclos evolutivos y aceptar la transformación del sentimiento, a lo largo del tiempo.
El anuncio de la separación entre Luck Ra y La Joaqui volvió a encender la polémica en la conversación pública y en redes sociales. Acostumbrados a narrativas donde los finales de pareja suelen estar marcados por el resentimiento, la infidelidad o el conflicto explícito, ver a dos figuras de enorme exposición mediática comunicar el fin de su historia, desde el respeto despertó desconfianza, además de sorpresa. Frente a esto surge una pregunta ineludible: ¿es realmente posible una ruptura en buenos términos o se trata únicamente de una fachada?

“Desde la psicología de pareja y el análisis de las relaciones contemporáneas, la respuesta es afirmativa, aunque requiere un alto nivel de madurez emocional. La idea de que una relación solo debe terminar cuando ocurre una falta grave es un mito arraigado que dificulta la gestión de los cierres afectivos”, destaca el psicólogo Marcelo Ceberio.
La necesidad de recontratar
Según precisó Ceberio “los vínculos no son estructuras estáticas; son organismos vivos que atraviesan diferentes etapas evolutivas. La fase inicial de enamoramiento, signada por la idealización y la proyección, se transforma inevitablemente con el paso del tiempo. Las personas cambian, las prioridades profesionales se reordenan y la vida misma va moldeando la identidad de cada integrante de la pareja”.
-¿Cómo se puede ser honesto, ya sea para volver a elegirse, o dejar la relación con respeto?
“En este trayecto, resulta fundamental la capacidad de hacer un ‘recontrato’ afectivo. Esto implica revisar de manera consciente los acuerdos implícitos y explícitos que sostienen la relación. Lo que funcionaba a los veinte años o al inicio de un noviazgo puede no ser sostenible años más tarde. Reelegirse no es un acto automático que se hace una sola vez, sino una decisión activa y periódica donde ambas partes evalúan si continúan compartiendo un proyecto de vida en común”.
Uno de los mayores desafíos en las parejas adultas es comprender que el sentimiento puede transformarse o, incluso, que la otra persona puede dejar de amarnos sin que exista un detonante destructivo.
“La ausencia de infidelidad o maltrato no garantiza la continuidad del deseo o de la complicidad afectiva. Aceptar que el amor como pareja se ha agotado —dando paso quizás a un profundo afecto o gratitud— requiere desactivar la culpa y el mandato de la perpetuidad”.
-¿Se puede romper en buenos términos?
“Sí, se puede. Romper en buenos términos no significa que el proceso esté exento de dolor o de duelo. Implica, en cambio, procesar ese dolor sin recurrir a la agresión o a la búsqueda de culpables. Entender los cierres de ciclo como una parte natural del desarrollo personal permite despedir el vínculo con dignidad y preservar el valor de lo construido.

En definitiva, la mediática separación de Luck Ra y La Joaqui expone que una relación no fracasa por llegar a su fin, sino cuando se insiste en sostenerla a costa del bienestar de sus integrantes. Entender la transformación del amor es el primer paso para construir formas de vincularnos —y de despedirnos— más sanas y respetuosas”.
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