Parejas en crisis y los “salvavidas” como salida

Parejas en crisis y los “salvavidas” como salida

Recurrir a compromisos definitivos o a la llegada de un bebé como estrategia para salvar la relación, suele multiplicar las tensiones. El diagnóstico del especialista y claves para afrontar los conflictos de manera madura.

“Cuando una pareja atraviesa un período prolongado de distancia, discusiones recurrentes o pérdida de la complicidad, la sensación de incertidumbre puede resultar abrumadora. Ante la amenaza de la ruptura, no es extraño que aparezca la tentación de apelar a lo que en psicología se conoce como un ‘salvavidas’: decisiones de gran magnitud, como celebrar un casamiento, iniciar la convivencia o buscar un embarazo, con la ilusión implícita de que un nuevo proyecto renovará el amor y sellará la unión de forma definitiva”, cuenta el psicólogo Alexis Alderete. Un tema que el disparador mediático de la ruptura entre Julieta Prandi y Emanuel Ortega puso en el tapete, a 27 días de su boda.

Sin embargo, los terapeutas vinculares coinciden en que utilizar estos hitos como método de salvataje es un error de diagnóstico que, lejos de sanar la herida, suele acelerar y complejizar el colapso de la pareja.

El error de depositar la solución afuera

Un vínculo en crisis se caracteriza por fallas estructurales en la comunicación, el desgaste de la intimidad, la acumulación de rencores no resueltos o la falta de acuerdos a futuro. Cuando se introduce un evento de alto impacto —como la llegada de un hijo o la organización de una boda—, la atención de los integrantes se desplaza momentáneamente hacia un objetivo externo. Durante un tiempo, la ilusión del proyecto compartido genera una anestesia temporal sobre el conflicto de fondo.

-¿Cuándo se visibiliza el problema de forma concreta?

“El problema radica en que ni la firma de un acta ni la llegada de un bebé tienen la capacidad de resolver mágicamente las dificultades de convivencia o la desconexión emocional. Por el contrario, un embarazo y los primeros años de crianza representan una de las etapas de mayor exigencia física, mental y logística para cualquier adulto. Si la estructura previa del vínculo era frágil, sumar el agotamiento del sueño, la redistribución de tareas y la reorganización de prioridades terminará por acentuar las brechas existentes.

A esto se suma la enorme carga implícita que se le deposita a ese hijo que llega: la responsabilidad inconsciente de mantener unida a la familia, un rol injusto y desproporcionado que condiciona la dinámica familiar desde el comienzo”, detalla el profesional.

-¿Qué se puede hacer desde la terapia?

Desde la terapia de pareja se remarca que los proyectos trascendentes deben ser la consecuencia de la solidez vincular y la plenitud compartida, nunca el remedio para la inestabilidad. Los especialistas sostienen que antes de dar un paso que involucre la llegada de un tercero o un compromiso legal, es imprescindible sanar el espacio íntimo entre los dos.

Buscar un cambio de etapa sin resolver los nudos previos es equivalente a construir pisos superiores sobre los cimientos de una casa que cruje: el peso extra terminará por precipitar el derrumbe.

Claves y consejos para afrontar una crisis de manera saludable

Para aquellas parejas que detectan estar en una zona de turbulencia y desean trabajar honestamente en su recuperación, los terapeutas sugieren:

-Sincerar el estado del vínculo: Reconocer con madurez que la relación atraviesa una crisis, evitando tapar los problemas con metas o distracciones externas.

-Frenar la toma de decisiones definitivas: Postergar cualquier proyecto de gran envergadura (mudanzas, bodas, búsquedas de embarazos) hasta que el espacio de la pareja vuelva a ser seguro y armónico.

-Restablecer la comunicación directa: Hablar desde las propias necesidades y emociones, abandonando los reclamos circulares, la culpa y los silencios castigadores.

-Recuperar el espacio de a dos: Volver a cultivar momentos de intimidad, escucha activa y disfrute cotidiano que no estén mediados por obligaciones o presiones externas.

-Recurrir a la terapia de pareja: Contar con el acompañamiento de un profesional neutro permite descifrar la dinámica del conflicto, adquirir herramientas de comunicación asertiva y evaluar con claridad si existe el deseo y la viabilidad de seguir caminando juntos.

“En definitiva, sanar una pareja requiere valentía, trabajo consciente y diálogo verdadero. Salvar el vínculo implica mirarse de frente, asumir las propias responsabilidades y recordar que ningún proyecto externo, puede reparar lo que necesita ser sanado desde el corazón del encuentro”, concluyó el especialista.

El psicólogo estuvo en Cada Día, mirá la nota

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