Las infecciones parasitarias son un problema de salud pública más común de lo que se cree, afectando a personas de todas las edades y niveles socioeconómicos. Aunque suelen asociarse principalmente a la infancia, los adultos no están exentos de riesgos. Conocer las vías de contagio, y mantener hábitos de higiene son los pilares fundamentales para protegernos.
Las parasitosis intestinales son infecciones producidas por organismos que se alojan en el sistema digestivo del ser humano. Estos “huéspedes” no deseados pueden variar desde microorganismos invisibles al ojo humano (como la Giardia) hasta gusanos de mayor tamaño (como los Oxiuros o las Tenias). “A menudo, el estigma social hace que se hable poco del tema, pero la realidad es que la prevención y el tratamiento temprano son esenciales para evitar complicaciones nutricionales y de crecimiento, especialmente en los más pequeños”, contó la médica antroposófica, Patricia Giner.
-¿Cómo se transmite?
“La transmisión de parásitos ocurre, fundamentalmente, por la vía fecal-oral. Esto sucede cuando huevos o quistes de parásitos llegan a la boca a través de:
-Agua o alimentos contaminados: Consumir agua no potable o vegetales que no han sido lavados correctamente (especialmente aquellos que crecen cerca del suelo).
-Manos sucias: Es la vía principal en niños. Al jugar en la tierra o tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca sin lavarlas.
-Contacto con mascotas: Algunos parásitos pueden transmitirse si no se mantiene una higiene estricta tras limpiar los desechos de los animales o si estos no están desparasitados.
-Hacinamiento y falta de saneamiento: La falta de acceso a cloacas o la convivencia en espacios reducidos facilita la propagación entre los miembros de una familia o en centros escolares”.
Síntomas: ¿Cómo saber si hay una infección?
“Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de parásito y de la carga parasitaria. Sin embargo, existen señales de alerta comunes que no deben ignorarse:
- En niños: El síntoma más característico de los oxiuros es el picor anal nocturno, que suele provocar irritabilidad y mal descanso. También pueden aparecer dolores abdominales recurrentes, falta de apetito, palidez, cansancio o incluso rechinar de dientes (bruxismo) durante el sueño. En casos crónicos, puede haber un retraso evidente en el crecimiento o distensión abdominal (panza hinchada).
- En adultos: Muchas veces las infecciones son asintomáticas o se confunden con problemas digestivos comunes. Pueden presentarse gases frecuentes, diarreas intermitentes, náuseas, hinchazón después de comer o una pérdida de peso inexplicable”, detalló Giner.
Consejos para cuidar a los más chicos
Los niños son el grupo más vulnerable debido a su sistema inmune en desarrollo y sus hábitos de exploración. Para protegerlos, es vital:
- Higiene de manos: Fomentar el lavado de manos con agua y jabón antes de comer, después de ir al baño y al entrar de la calle.
- Uñas cortas y limpias: Los huevos de parásitos suelen alojarse debajo de las uñas largas. Mantenerlas cortas reduce drásticamente el riesgo de re-infección.
- Lavado de juguetes: Limpiar periódicamente los objetos que los bebés y niños pequeños suelen llevarse a la boca.
Consejos para adultos y el hogar en general
La prevención en adultos es clave para cortar la cadena de transmisión familiar:
-Tratamiento del agua: Si no hay seguridad sobre la potabilidad del agua, hervirla durante 5 minutos o utilizar gotas de lavandina apta para agua (según indicación del envase).
-Lavado riguroso de vegetales: Lavar hoja por hoja las verduras de consumo crudo. El uso de vinagre ayuda a desprender la tierra, pero no siempre elimina los quistes; se recomienda usar productos específicos o lavandina para alimentos.
-Cocción completa de carnes: Evitar el consumo de carnes crudas o mal cocidas, que pueden ser fuente de parásitos como la Tenia.
-Control de mascotas: Mantener al día el calendario de desparasitación de perros y gatos, y recoger sus heces con guantes o bolsas, lavándose las manos inmediatamente después.
Importancia de la Consulta Médica
“Ante la sospecha de parásitos, nunca se debe recurrir a la automedicación. Muchos antiparasitarios comerciales actúan solo sobre ciertos tipos de organismos y en dosis específicas según el peso. El profesional médico solicitará un estudio coprológico (análisis de materia fecal) para identificar el parásito exacto y prescribir el tratamiento adecuado, que frecuentemente debe ser realizado por todos los convivientes simultáneamente para evitar que la infección persista en el hogar”.
La profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota