Orientación vocacional: El valor de construir un camino

Orientación vocacional: El valor de construir un camino

En una era marcada por la inmediatez y las respuestas automatizadas, elegir una carrera o proyecto de vida exige tiempo y reflexión. Las claves del especialista Pablo Mazzitelli para transformar la confusión inicial, en una decisión consciente basada en el autoconocimiento.

Frente a la finalización de la etapa escolar, la pregunta por el futuro suele irrumpir con fuerza y, muchas veces, cargada de ansiedad. En un contexto donde se buscan soluciones inmediatas a golpe de click, la elección de una carrera o vocación corre el riesgo de simplificarse en exceso. Sin embargo, encontrar la propia vocación no es una revelación mágica ni el resultado automático de una aplicación digital.

Tal como señala el psicólogo y psicopedagogo Pablo Mazzitelli, de Osep, “la orientación vocacional es una decisión que requiere construcción. No la da directamente una app ni un test donde, en base a un resultado frío, terminás haciendo algo que ni sabés si te gusta”, advierte el especialista. “La vocación es un proceso dinámico que lleva tiempo y exige atravesar etapas de incertidumbre, entendiendo que la confusión inicial no es un obstáculo, sino el punto de partida necesario para hacerse las preguntas correctas”.

Herramientas psicopedagógicas para encontrar respuestas

Desde la psicopedagogía se propone abordar este trayecto de manera reflexiva y ordenada. Para acompañar a las y los jóvenes en la búsqueda de certezas, Mazzitelli destaca tres pilares fundamentales centrados en la mirada interior antes de salir a explorar el mercado académico o laboral:

  1. Mirar hacia adentro y reconocer los intereses: El primer paso consiste en identificar qué temas, actividades o áreas del conocimiento generan curiosidad genuina. Descubrir qué despierta interés personal sin la presión de las expectativas ajenas permite trazar una primera línea de orientación.

  2. Evaluar las habilidades y entender que se entrenan: Es clave hacer un mapa de las destrezas actuales. Como indica el profesional, “si puedo juntar lo que me gusta con lo que me sale bien, es un excelente punto de encuentro”. Asimismo, resulta liberador comprender que las habilidades no son estáticas ni un talento innato inamovible; se pueden aprender, ejercitar y perfeccionar a lo largo del tiempo.

  3. Profundizar en las características personales: El autoconocimiento implica también reconocer la propia personalidad, los valores, el estilo de vida deseado y los entornos en los que cada persona se siente más cómoda. Entender el propio perfil emocional y social ayuda a prever cómo se adaptará uno a determinados ámbitos profesionales.

Del mapa personal a la oferta del entorno

La urgencia por revisar folletos universitarios o planes de estudio suele ser el primer impulso de la mayoría de los estudiantes. Sin embargo, la estrategia psicopedagógica sugiere invertir el orden: primero es necesario construir un diagnóstico personal claro para luego cotejarlo con la realidad exterior.

“Tener elementos precisos sobre la propia identidad facilita el filtro de la abundante información disponible sobre carreras, oficios y nuevas profesiones. Saber quién se es y qué se busca transforma la búsqueda en un proceso selectivo y no en una masa abrumadora de opciones incoherentes.Entender la orientación vocacional como un camino reflexivo le devuelve al joven el protagonismo de su historia. Tomarse el tiempo para dudar, explorar y autoconocerse es la mejor inversión para construir una decisión sólida, sostenible y alineada con el bienestar personal a largo plazo”, concluyó el profesional.

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