Descubrí cómo el exceso de peso puede perturbar tus noches y qué hacer al respecto. Consejos profesionales para no perder de vista.
La obesidad no es solo un factor de riesgo para enfermedades cardíacas o diabetes; también tiene un impacto significativo en la calidad de nuestro sueño. Aquellas personas con un índice de masa corporal (IMC) elevado a menudo experimentan noches inquietas y poco reparadoras, lo que a su vez puede agravar aún más su condición de peso. Esta relación bidireccional entre la obesidad y el sueño se convierte en un ciclo que puede ser difícil de romper si no se abordan las causas subyacentes.
Según precisó el médico especialista en obesidad, Jorge Pujol, “una de las principales razones por las que la obesidad afecta el sueño es el aumento del tejido graso alrededor del cuello y la garganta. Este exceso de tejido puede obstruir las vías respiratorias durante el sueño, dando lugar a una condición conocida como apnea obstructiva del sueño (AOS). La AOS se caracteriza por interrupciones repetidas en la respiración, que pueden durar desde unos pocos segundos hasta más de un minuto, provocando microdespertares de los que la persona no es consciente. Esto resulta en un sueño fragmentado y una sensación de cansancio crónico durante el día, independientemente de las horas que se haya intentado dormir. Además de la AOS, la obesidad también puede contribuir a otros trastornos del sueño como el insomnio y el síndrome de piernas inquietas, haciendo que conciliar y mantener el sueño sea una tarea ardua”.
-¿Qué hábitos podemos tener en cuenta a la hora de modificar esta situación?
Afortunadamente, existen varias estrategias que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño en personas con obesidad. Una de las más efectivas es la pérdida de peso, ya que incluso una reducción modesta puede disminuir significativamente la severidad de la apnea del sueño y otros problemas relacionados. Adoptar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y proteínas magras, y la práctica regular de actividad física, son pasos fundamentales. Es importante evitar comidas pesadas y el consumo de cafeína o alcohol cerca de la hora de acostarse.
Establecer una rutina de sueño regular, acostándose y levantándose a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, también contribuye a regular el reloj interno del cuerpo. Si los problemas de sueño persisten, es crucial buscar la opinión de un profesional de la salud, quien podrá diagnosticar cualquier trastorno subyacente y recomendar el tratamiento adecuado, que podría incluir terapias específicas o dispositivos de asistencia para el sueño. Priorizar el descanso nocturno es tan importante como cuidar la alimentación y el ejercicio para una salud integral.
La importancia del hábito
Es importante evitar comidas pesadas y el consumo de cafeína o alcohol cerca de la hora de acostarse. Establecer una rutina de sueño regular, acostándose y levantándose a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, también contribuye a regular el reloj interno del cuerpo. Crear un ambiente de sueño propicio (oscuro, silencioso y fresco) es crucial. Si los problemas de sueño persisten, es indispensable buscar la opinión de un profesional de la salud, quien podrá diagnosticar cualquier trastorno subyacente y recomendar el tratamiento adecuado, que podría incluir terapias específicas o dispositivos de asistencia para el sueño. Priorizar el descanso nocturno es tan importante como cuidar la alimentación y el ejercicio para una salud integral.
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