La histórica e inédita decisión de Jenny Mavinga, quien le bajó el pulgar en vivo al regreso de Carmiña Masi a la casa de Gran Hermano Generación Dorada, abrió un intenso debate que trascendió la pantalla de El 9 Televida.
La histórica e inédita decisión de Jenny Mavinga, quien le bajó el pulgar en vivo al regreso de Carmiña Masi a la casa de Gran Hermano Generación Dorada, abrió un intenso debate que trascendió la pantalla de El 9 Televida. Luego de una gala de repechaje de altísima tensión, la participante nacida en la República Democrática del Congo utilizó sus redes sociales a altas horas de la madrugada para romper el silencio y realizar un conmovedor descargo sobre la tremenda presión que sintió al tener el destino de su excompañera en sus manos.
Visiblemente afectada por la exposición y por una definición que generó tanta polémica como posturas encontradas, la joven se sinceró ante sus seguidores: “Estoy muy estresada. Son las 3 de la mañana, no puedo dormir. No sé si voy a poder dormir hoy por la situación que pasó”, arrancó relatando en el video que rápidamente se volvió viral.
“Hice lo que dictó mi corazón”
Frente a las repercusiones sobre el hecho de que la producción pusiera en sus hombros la responsabilidad de decidir si la periodista paraguaya (expulsada previamente por comentarios racistas hacia ella) merecía el pase dorado, Jenny fue contundente respecto de su postura: “Estábamos en un reality, todos lo saben. Lo que se dijo ahí fue muy fuerte. Yo a Carmiña la perdoné como dije, sí. Pero hice lo que dictó mi corazón”.
La jugadora reveló también la trastienda de esos segundos de extrema incomodidad televisiva, explicando por qué su mirada buscaba desesperadamente un punto de apoyo en la tribuna antes de dar el “no” definitivo. “Cuando miraba a la tribuna era para saber qué decía mi marido, porque no tenía la decisión. Él me dijo: ‘Hacé lo que dicta tu corazón’”, confesó con emoción.
El calvario de los comentarios diarios y una charla privada
El punto más crudo y reflexivo de su descargo llegó cuando Mavinga expuso en A la Barbrossa las consecuencias colaterales que sigue sufriendo en su vida cotidiana a raíz del episodio original de discriminación. “Cuando miré a toda la gente empecé a pensar los comentarios horribles que yo recibo todos los días por los dichos de Carmiña. Y me imaginé a tanta gente que pasa por lo mismo, por esos dichos horribles… Ustedes no lo pueden imaginar. Es horrible”, sentenció, visibilizando el daño que causan los discursos de odio en el plano digital.
A pesar de la explosión de furia inicial de la periodista al quedarse afuera del reality por segunda vez, Jenny concluyó su publicación revelando que existió un intercambio de palabras entre ambas detrás de escena que ayudó a cerrar el tema en buenos términos. “Por suerte Carmiña lo entendió. Me dijo: ‘Mavi, si decía que sí, yo decía que no. No me gustó el lugar que te pusieron’. Buenas noches”, finalizó la congoleña, poniéndole un cierre maduro y firme a la noche más difícil de su paso por el universo de Gran Hermano.