Con el inicio de las clases, regresa un dilema cotidiano para padres y madres: ¿qué poner en la mochila para el recreo? En un contexto donde el tiempo es escaso y el presupuesto familiar se ajusta, encontrar opciones que sean nutritivas, ricas y accesibles parece una misión imposible, pero no tanto. Mirá esta nota.
El recreo es mucho más que una pausa en el estudio; es el momento en que los chicos recargan energía para seguir aprendiendo. Lamentablemente, la opción más fácil suele ser el paquete de galletitas o el jugo industrializado, productos cargados de azúcar, sodio y grasas trans que provocan picos de energía seguidos de cansancio. La buena noticia es que una merienda saludable puede ser incluso más barata que una industrial si sabemos elegir.
“Sin embargo, la clave no está en comprar productos costosos, sino en volver a lo natural y planificar con inteligencia”, apunta Silvina Rodríguez Blanco (Jefa de nutrición de Osep)
-¿Ver el recreo como una oportunidad de buenos hábitos para los chicos suma no?
“El recreo es mucho más que una pausa en el estudio; es el momento en que los chicos recargan energía para seguir aprendiendo. Lamentablemente, la opción más fácil suele ser el paquete de galletitas o el jugo industrializado, productos cargados de azúcar, sodio y grasas trans que provocan picos de energía seguidos de cansancio. La buena noticia es que una merienda saludable puede ser incluso más barata que una industrial si sabemos elegir.
-¿Qué pilares tenemos que tener en cuenta para que se lleven en este sentido como merienda ideal?
“Para que un ‘snack’ escolar sea completo, los nutricionistas sugerimos que combine, en lo posible, tres grupos de alimentos:
-Fruta: Aporta fibra y vitaminas. Siempre es mejor la fruta entera que el jugo.
-Cereales integrales o legumbres: Brindan energía de liberación lenta (avena, pan integral, harinas de legumbres).
-Proteínas o lácteos: Ayudan a la saciedad (queso, yogur, frutos secos o huevo)”.
-¿Qué opciones sumar y que sean accesibles?
La clave para ahorrar es comprar por cantidad y evitar los envases individuales de “marketing” infantil. Aquí algunas ideas:
- El clásico pochoclo casero: Es mucho más sano y económico que cualquier snack de paquete. Hecho en casa con apenas una gota de aceite y poca azúcar (o sal), aporta fibra y es muy divertido para los chicos.
- Frutas de estación: La banana, la manzana o la mandarina son las más fáciles de transportar. Si las enviás cortadas, un chorrito de jugo de limón evitará que se oxiden.
- Avena en todas sus formas: Comprar avena por kilo es muy barato. Podés preparar galletitas caseras de avena y banana (solo dos ingredientes) en 10 minutos.
- Sándwiches de verdad: Un pan integral con queso o incluso con una pasta de legumbres (hummus) es mucho más saciador que un alfajor industrial”.
Estrategias para padres con poco tiempo
El “Batch cooking” o cocinar en lote es el mejor amigo de la vuelta a clases. Dedicar una hora el domingo a preparar muffins de verdura o de avena, y luego congelarlos, permite tener resuelta la semana. Solo hace falta sacar uno del freezer a la mañana y para el recreo estará descongelado y fresco.
“Otro punto vital es la hidratación. La bebida principal siempre debe ser el agua. Evitar las gaseosas y jugos comerciales no solo ahorra una cantidad enorme de dinero al mes, sino que previene el sobrepeso infantil y las caries. Una botella reutilizable con agua fresca es el elemento más importante de la mochila”, sugirió la especialista.
Consejos para que “vuelvan con el táper vacío”
A veces el problema no es lo que enviamos, sino que los chicos no lo comen. Para evitarlo:
-Involucralos: Que ellos elijan entre dos opciones saludables. Si participaron en la preparación (por ejemplo, decorando un muffin), es más probable que lo coman.
-La presentación importa: Usar cortantes de formas para el sándwich o pinchos de fruta puede hacer que el alimento sea más atractivo visualmente.
-Evitar prohibiciones extremas: Si un día quieren un alfajor, está bien. El objetivo es que el 80% de la semana la opción sea saludable.
Un cambio de hábito sostenible
“La merienda saludable no tiene por qué ser aburrida ni elitista. Se trata de recuperar el contacto con los alimentos reales. Al elegir opciones naturales, no solo estamos cuidando la salud dental y metabólica de nuestros hijos, sino que les estamos enseñando hábitos que los acompañarán toda la vida. Este comienzo de clases es la oportunidad perfecta para vaciar las mochilas de envases plásticos y llenarlas de energía de la buena”.
La especialista estuvo en Cada Día, mirá la nota