Lo más importante de todo, es sumar calidad de vida. Se trata de un cambio de hábito que hace la diferencia sin prisa, pero sin pausa. Una apuesta a sentirse mejor desde adentro y que se nota en el afuera.
No hay recetas mágicas. La magia deviene de la constancia plena a la hora de centrarnos en objetivos posibles a mediano y largo plazo.
En este caso jugarnos por cambiar a sentirnos fuertes, desinflamados, más dinámicos y hasta menos cansados tiene que ver con fabricar nuestro propio laboratorio con el mejor antídoto anti age: la alimentación variada y saludable.
“Somos lo que comemos, no hay dudas de ello”, apunta la licenciada en nutrición Daniela Ortega. Y desde ese panorama enfocarse en una alimentación variada, puede marcar una diferencia importante a nivel de salud, con su correlato estético como consecuencia.
Cambio de hábito
Sí, lo escuchamos siempre: el cambio de hábito. Es justo en ese punto como en todos en donde radica el foco. El tema es que para aquellos que desean sentirse mejor físicamente y brindarle a su cuerpo lo que necesita, a veces no se internaliza de forma consciente tal decisión. Nada es de un día para otro, los cambios son paulatinos pero constantes y hay que vivir ese cambio con compromiso. Eso sí, sin caer en extremos de no disfrutar de lo que nos gusta a veces, y no es tan sano. Es un combo no restrictivo, sino reeducativo de lo que nos llevamos a la boca.
Un laboratorio anti -age
Nuestra piel es el mejor reflejo de cómo nos estamos alimentando. Y en este sentido nuestro cuerpo es como un laboratorio que no cesa de trabajar en base a lo que le brindamos como producto. “Si nos referimos a la protección y el envejecimiento de la misma encontramos diferentes alimentos que influyen y mucho”, cuenta la nutricionista. “Hablamos de diversos minerales, vitaminas, compuestos bioactivos que van a influir si no se tienen, en el envejecimiento de la piel, o que van a mejorar su aspecto si se incorporan. Mantener una alimentación rica en vitamina C, antioxidantes, vitamina A, vitamina E, baja en grasa (sobre todo en las saturadas) y también baja en hidratos de carbono simples (es decir todo lo que sean alimentos procesados) va a colaborar a mejorar nuestra salud, y por ende en nuestra la piel y proceso de envejecimiento. Dentro de esto, el consumo de líquidos (agua fundamentalmente) es primordial para poder mantener la piel hidratada, y eliminar del cuerpo toxinas”.
– ¿Qué sucede con las frutas y cuáles tener en cuenta?
Como ya sabemos todo lo que sea consumo de frutas y verduras es muy bueno. Puntualmente las frutas cítricas, por ejemplo, que nos transmiten vitamina C, mejoran la hidratación y estimulan la producción de colágeno en la piel.
– ¿Y las infusiones?
El consumo de té verde nos aporta un concentrado de polifenoles que ayudan a disminuir la hiperpigmentación, es decir los problemas de las manchitas de la piel. Además es muy rico en antioxidantes.
Los 4 fantásticos
Entre otros superalimentos que sumó la Licenciada Ortega apuntó a 4 de ellos, más que valiosos y sencillos de preparar:
1) Ácidos grasos: Los encontramos en el pescado (atún, caballa, sardinas, salmón)
2) Semillas: Todas, especialmente las de chía, de lino, en los frutos secos. Este tipo de grasa saludable mejora significativamente el aspecto de la piel.
3) Frutos secos: Son fundamentales porque aportan vitamina E, selenio, y silicio, generando un efecto protector para poder eliminar radicales libres y además permiten reordenar tejidos, promover la producción de colágeno, y la síntesis de elastina.
4)El aceite de oliva y la palta: son ricos en vitamina, y son antioxidantes naturales que contribuyen a las defensas y a proteger a la piel de factores ambientales.
“Lo más importante es que tengamos una alimentación bien variada, con consumo de frutas y verduras de distintos colores que nos van a aportar vitaminas, minerales y antioxidantes. Respecto al consumo de proteínas siempre es importante que sea magro. Es decir, todas las carnes sin grasas. Incorporar pescado a nuestra alimentación, huevos, cereales integrales (como los granos) y que el agua esté presente siempre van a hacer que, con el tiempo, nos sintamos y veamos mejor.
Lo que tenés que evitar
–Alimentos con muchas grasa y grasas saturadas, de origen animal.
–Disminuir el consumo de azúcar y alimentos procesados y ultra procesados.
–Evitar bebidas azucaradas
–Apostar a dejar de lado otros hábitos que atentan contra la salud como el cigarrillo, al alcohol en exceso etc.
“Si tenemos en cuenta la combinación de buena alimentación, más actividad física esto contribuirá a ser un laboratorio antioxidante y preventivo de muchas enfermedades”, concluyó la profesional.