Celia Carreño y Nicolás Ortega Lara son los maestros elegidos para transformar telas y conceptos, en piezas de colección que desfilarán las soberanas, por el Teatro Griego Frank Romero Day, y los actos oficiales.
La Fiesta Nacional de la Vendimia se prepara para una celebración sin precedentes al cumplir 90 años de historia. En este marco de “Bodas de Granito”, la vestimenta de las soberanas departamentales adquiere un peso simbólico fundamental, fusionando la alta costura con el federalismo y el paisaje mendocino. Celia Carreño y Nicolás Ortega Lara son los maestros elegidos para transformar telas y conceptos en piezas de colección que desfilarán por el Teatro Griego Frank Romero Day y los actos oficiales.
Con detalles guardados bajo siete llaves y una inspiración que nace de las entrañas de la montaña, Mendoza se alista para una pasarela que rinde tributo al trabajo de la tierra y a casi un siglo de identidad vitivinícola.
Nueve décadas de encanto vendimial
Llegar a las nueve décadas no es un detalle menor para la fiesta máxima de los mendocinos. Por ello, la edición 2026 de la Fiesta Nacional de la Vendimia ha decidido poner el foco en la excelencia y la cohesión visual de sus representantes. La tarea de vestir a las 18 aspirantes al trono nacional, junto a la reina y virreina salientes, ha recaído en dos manos expertas que entienden que el diseño vendimial es, ante todo, un acto de interpretación cultural.
Celia Carreño: El sueño del granito y la alta costura
Con más de medio siglo dedicada al arte de la costura, Celia Carreño asume el desafío más importante de su carrera: los vestidos de gala para el Acto Central. Su propuesta no es azarosa; se ancla en el concepto de las “Bodas de Granito”.
El granito, como roca formada por la unión de diversos minerales y tonalidades, funciona para la diseñadora como la metáfora perfecta del federalismo mendocino: la unión de todos los departamentos en una sola identidad. Aunque los colores y cortes finales son un secreto absoluto, Carreño ha adelantado que “la colección está impregnada de los matices del Cerro de la Gloria, la fuerza de las montañas y la mística del vino. Su pasión es tal que, incluso antes de ganar la licitación, ya había reservado las telas en un viaje a Buenos Aires, decidida a que sus diseños vieran la luz de una forma u otra”.
Nicolás Ortega Lara: uniformidad y elegancia institucional
Mientras la noche del 7 de marzo brillará con la exclusividad de Carreño, los actos protocolares y la convivencia previa estarán bajo la dirección de Nicolás Ortega Lara. El diseñador y orfebre —quien también tiene la responsabilidad de bordar las bandas nacionales con hilos de metales preciosos— ha planteado una estética que busca la equidad.
El objetivo de esta unificación en la indumentaria protocolar es que ninguna candidata se destaque por encima de otra por los recursos económicos de su municipio, permitiendo que sea la personalidad y el carisma de cada joven lo que realmente brille. Los diseños para estas actividades serán de color negro en jersey elastizado, con detalles de volados y tajos estratégicos que aportan una elegancia moderna y funcional para la intensa agenda de las soberanas.
Más que un vestido: Un relato visual
Diseñar para la Vendimia implica entender que la prenda debe dialogar con el escenario, la luz del teatro griego y la narrativa del espectáculo. Carreño enfatiza que no se trata de vestidos para una fiesta común: son prendas únicas que deben transmitir “glamour y alta costura” en su máxima expresión.
Para Alejandrina Funes y Sofía Perfumo (soberanas nacionales 2025), el proceso ha sido aún más personalizado, permitiéndoles elegir el color y estilo con el que cerrarán su año de mandato.
Una edición histórica
La Vendimia 2026 será recordada no solo por su despliegue artístico, sino por el nivel de detalle en su estética oficial. Al unir la experiencia de Carreño con la visión técnica de Ortega Lara, la provincia garantiza una imagen institucional radiante y coherente. El granito, esa piedra resistente y diversa, será el hilo conductor de una noche donde la moda se pone al servicio de la historia, celebrando 90 años de un pueblo que sabe transformar el fruto de su tierra en magia pura.