Guardia pediátrica: ¿Cuándo acudir?

Guardia pediátrica: ¿Cuándo acudir?

La gran preocupación de todo padre y madre es saber cuándo un síntoma en su hijo es solo un malestar del pasajero y cuándo requiere atención de emergencia. El pediatra Diego Montes de Oca comparte una reglas de oro para ser precavidos, pero equilibrados.

La guardia pediátrica es un recurso fundamental, pero a menudo se utiliza de forma innecesaria ante síntomas que podrían ser manejados con el pediatra de cabecera. El doctor Diego Montes de Oca, reconocido comunicador de salud y pediatra con amplia experiencia, hace énfasis en que la clave para tomar la decisión correcta no reside en un síntoma aislado, sino “en el estado general y la actitud del o bebé. Lo primero que sugiero es que si se tiene un pediatra de cabecera, llamarlo para ver si ante el cuadro, es mejor que se lo lleve a un consultorio, o directamente acudir a la guardia”, sostiene el médico pediatra Diego Montes de Oca.

“Siempre que el caso lo permita, y no sea una urgencia, mejor el consultorio del pediatra que la guardia, ya que como todo hospital hay muchísimos virus”, apuntó el profesional.

-¿Cuándo debo ir sí o sí a la guardia?

Cuando tengo un bebé menor a tres meses que tiene fiebre. En ese caso, al ser tan chico tiene defensas más bajas, por ello se acude a la gaurdia.

La regla de oro: Más allá de la fiebre

El principal motivo de consulta en la guardia es la fiebre. Sin embargo, el Dr. Montes de Oca tranquiliza a los padres al explicar que la fiebre en sí misma no es el único indicador de gravedad.

¿Cuándo podemos esperar en casa?

Según el especialista, si la fiebre (38°C o más) baja rápidamente con la medicación (ibuprofeno o paracetamol) y el niño:

  1. Reacciona bien y se pone a jugar como si nada una vez que cede la temperatura.
  2. Mantiene su vida habitual cuando no tiene fiebre (está activo, pide comer, interactúa).

En estos casos, se trata generalmente de cuadros de pasajeros que el médico de cabecera puede manejar en el consultorio al día siguiente. No son una urgencia. Lo mismo aplica para los tos y los mocos aislados. La tos, de hecho, es un mecanismo de defensa que a veces es mejor dejar actuar, y si no hay dificultad respiratoria, puede esperar.

Señales de alarma inmediata

Hay situaciones donde la espera en casa no es una opción, ya que conllevan riesgo de vida o de complicación grave. Algunas de ellas:

Riesgo de deshidratación

-Diarrea y vómitos incontenibles: Cuando los vómitos o la diarrea son persistentes y no paran, existe un peligro inminente de deshidratación, especialmente en los más pequeños. Ante el riesgo de rotavirus (principal causa de diarrea y deshidratación en bebés), es crucial la consulta temprana para iniciar una hidratación adecuada.

-Decaimiento profundo: Si el niño o bebé está inusualmente decaído, muy dormido o con una conducta anormalmente irritable, que no mejora al bajar la fiebre, es una señal de que su estado general está comprometido.

Problemas respiratorios y circulatorios

-Dificultad respiratoria (agitada o ruidosa): Cualquier signo de respiración agitada, muy rápida, o con ruidos extraños que indiquen dificultad para tomar aire (tiraje costal, aleteo nasal) es una urgencia.

-Alteraciones en la coloración: Observar palidez marcada o, peor aún, una coloración azulada (cianosis) en la piel o labios, ya que esto indica problemas circulatorios o de oxigenación.

Golpes, heridas y reacciones graves

-Traumatismo craneoencefálico severo: Golpes fuertes en la cabeza, especialmente si hay pérdida de conocimiento, vómitos repetitivos o un cambio en el comportamiento después del golpe.

-Heridas abiertas: Cortes que evidentemente requieren puntos de sutura.

-Alergias con hinchazón: Reacciones alérgicas que cursan con hinchazón (edema) de la cara, labios o lengua, con o sin dificultad respiratoria.

-Traumatismos con dolor intenso: Golpes en extremidades que causan dolor y requieren inmovilización.

Precaución Extrema en bebés menores de tres meses

Los bebés menores de tres meses constituyen un grupo de alto riesgo. En este grupo etario, cualquier fiebre de 38°C o más debe ser considerada una urgencia y requiere consulta inmediata en la guardia , sin esperar 24 o 48 horas, debido a que tienen un mayor riesgo de complicaciones graves.

Si bien, la recomendación del pediatra es mantener la calma, observar al niño de forma integral y, ante la duda sobre un síntoma aislado, consultar primero con el pediatra de cabecera; pero jamás demorar la consulta en guardia si el niño está decaído, tiene dificultad para respirar, no tolera líquidos o es un recién nacido con fiebre, resulta crucial.

El profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota

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