Grasa abdominal y los peligros para la salud

Grasa abdominal y los peligros para la salud

Más allá de una preocupación estética, la acumulación de tejido graso en el abdomen, llamada “grasa abdominal” actúa como un órgano endocrino activo que amenaza la salud cardiovascular. Muestras e indicadores para medir el riesgo a tiempo.

Durante décadas, la balanza y el Índice de Masa Corporal (IMC) fueron los parámetros reinantes para evaluar el estado nutricional de una persona. Sin embargo, la medicina moderna ha puesto el foco en un indicador mucho más preciso y directo para evaluar la salud del corazón: el perímetro de la cintura. Según precisó el médico especialista en obesidad, Jorge Pujol, “la grasa abdominal no es un mero depósito pasivo de energía, sino un tejido metabólicamente activo capaz de desencadenar procesos inflamatorios que afectan directamente al sistema cardiovascular”.

El peligro silencioso de la grasa visceral

“No toda la grasa del cuerpo comporta el mismo nivel de peligrosidad. Mientras que la grasa subcutánea —aquella que se ubica justo debajo de la piel en muslos, caderas o brazos— es relativamente inofensiva a nivel metabólico, la grasa visceral se aloja en la cavidad abdominal envolviendo órganos vitales como el hígado, el páncreas y los riñones”, detalló Pujol.

Esta acumulación interna libera ácidos grasos libres, citoquinas inflamatorias y sustancias químicas que alteran la función hormonal. Este proceso contribuye al desarrollo de:

  • Resistencia a la insulina: Incrementando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

  • Hipertensión arterial: Rigidez en los vasos sanguíneos por exceso de inflamación.

  • Dislipidemia: Aumento del colesterol LDL (“malo”), triglicéridos y reducción del colesterol HDL (“bueno”).

La combinación de estos factores acelera el endurecimiento de las arterias (ateroesclerosis), multiplicando las probabilidades de sufrir eventos graves como infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV).

-¿Cuánto debe medir la cintura para estar fuera de riesgo?

Determinar si la grasa abdominal representa una amenaza es tan sencillo como utilizar una cinta métrica flexible. La medición debe realizarse de pie, rodeando el abdomen a la altura del ombligo, justo al final de una espiración normal y sin presionar la piel.

Según los consensos internacionales de salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS):

  • En mujeres: Un perímetro de cintura igual o superior a 88 cm indica un riesgo cardiovascular sustancialmente elevado (comenzando las alertas a partir de los 80 cm).

  • En hombres: Un perímetro de cintura igual o superior a 102 cm representa un riesgo muy alto (con llamadas de atención a partir de los 94 cm).

Factores que favorecen su acumulación

“Si bien existe una predisposición genética y hormonal —especialmente en las mujeres tras la menopausia debido a la baja de estrógenos—, los principales motores de la acumulación abdominal son el estilo de vida y las conductas cotidianas. El consumo excesivo de ultraprocesados, azúcares refinados y grasas trans, sumado al sedentarismo prolongado, son los responsables primarios. Asimismo, el estrés crónico y la falta de sueño reparador elevan los niveles de cortisol, la hormona que promueve de forma directa el almacenamiento de grasa en la zona central del cuerpo”, detalló el especialista.

Claves para reducir el perímetro abdominal

Reducir la masa grasa visceral es totalmente posible adoptando hábitos sostenibles orientados a mejorar la salud metabólica:

  1. Priorizar alimentos reales y fibra: Basar la alimentación en vegetales, frutas, legumbres, proteínas magras y grasas saludables (como aceite de oliva, palta y frutos secos), reduciendo al mínimo las bebidas azucaradas y harinas refinadas.

  2. Entrenamiento combinado: Alternar ejercicios cardiovasculares (caminar a buen ritmo, nadar, andar en bicicleta) con ejercicios de fuerza y sobrecarga muscular. El desarrollo de masa muscular activa el metabolismo y mejora la sensibilidad a la insulina.

  3. Gestión del descanso y el estrés: Dormir entre 7 y 8 horas diarias y aplicar técnicas de relajación reduce la síntesis de cortisol, favoreciendo un entorno hormonal equilibrado.

  4. Evitar el alcohol y el tabaco: Las bebidas alcohólicas aportan “calorías vacías” que el hígado convierte rápidamente en grasa visceral.

“Monitorear el diámetro de la cintura de forma periódica es una herramienta simple, gratuita e inestimable. Cuidar la cintura no es una cuestión de estética, sino una decisión consciente de proteger la vida del corazón”, concluyó.

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