Gran Hermano, una parodia con un fin solidario y una recaudación récord para ayudar a los artistas jubilados

Gran Hermano, una parodia con un fin solidario y una recaudación récord para ayudar a los artistas jubilados

Los participantes del reality de Canal 9 Televida realizaron una parodia del clásico del cine costumbrista argentino, “Esperando la Carroza”, con un fin a beneficio de La Casa del Teatro para lo artistas jubilados que están atravesando un momento de extrema vulnerabilidad social.

Este martes a la noche, en Gran Hermano, se llevó a cabo una representación de las escenas más icónicas del clásico del cine nacional “Esperando La Carroza”, a modo de homenaje solidario. La idea de la producción del programa que Canal 9 Televida emite todas las noches era recaudar fondos para La Casa del Teatro. El lugar que, hospeda y cobija a los artistas argentinos jubilados o retirados, y dada la situación social y económica que el gobierno nacional a cargo de Javier Milei ha implementado para este grupo de personas, la mayoría de ellos ha quedado en un lugar de extrema vulnerabilidad. 

Más allá de la idea y de la representación y los celos por los papeles a interpretar, lo importante que es que se logró recaudar 52 millones de pesos para La Casa del Teatro.

Linda Peretz, presidenta de la institución que recibió el beneficio, estuvo junto a Santiago del Moro para dar el aval y para presentar la icónica representación. Desde el móvil que se hizo con Gran Hermano contó qué se haría con el dinero, al respecto dijo: La plata se va a utilizar para gastos regulares y corrientes, empezando por la comida, porque todos los residentes almuerzan y comen a la noche todos los días del año”. La actriz, visiblemente emocionada, agradeció al canal, al conductor y a los concursantes del reality: “Gracias, muchachos. Gracias, Gran Hermano. Gracias a todos. Gracias al pueblo argentino”.

El desafío consistía en que se representaran las escenas más icónicas de la película costumbrista por excelencia de nuestro país. Así se veía todo el living de la casa de Gran Hermano adaptado a la ocasión. Cada participante asumió un personaje del clásico de 1985. Para esta prueba no sólo debían memorizar líneas y actuar en vivo, sino también transmitir la esencia de figuras ya consagradas por el cine, como Antonio GasallaChina Zorrilla o Luis Brandoni.

El elenco, completamente definido días antes, se organizó bajo la conducción de Catalina Gorostidi, quien asumió un rol doble: integrante del reality y directora escénica de la propuesta. Desde la planificación hasta la ejecución, la médica fue la encargada (junto a Sandra, Gabriela y Luz) de ordenar los ensayos y orientar el trabajo de sus compañeros, que recibieron guiones, vestuario y días de ensayo por parte de la producción.

Entre los personajes más destacados, Lucía Patrone interpretó a Mamá Cora, una mujer de más de ochenta años sobre la que gira toda la trama. En este rol, originalmente encarnado magistralmente por Gasalla, la joven debió construir una actuación basada casi exclusivamente en lo corporal, sin apelar al diálogo.


Por su parte, Ulises Apóstolo dio vida a Antonio Musicardi, el hijo “nuevo rico” de Mamá Cora, cuya altivez y arribismo generan tensiones familiares. Su esposa, Nora, fue encarnada por Chiara Mancuso, quien desplegó una actuación contenida, distante, pero cargada de desprecio.

Selva Pérez, como Elvira, también se destacó por una entrega mordaz, fiel al estilo que inmortalizó China Zorrilla. Su personaje, regido por la apariencia y el desprecio clasista, le permitió mezclar tanto lo humorístico como lo dramático.

La representación alcanzó momentos de alta carga emocional con la aparición de Eugenia Ruiz como Susana, la nuera agobiada por el cuidado de la anciana. Sus expresiones, el tono alterado y el lenguaje corporal la mostraron al borde del colapso, en línea con el perfil emocionalmente complejo del personaje.

Completaron el elenco Tato Algorta como Sergio, Juan Pablo De Vigili como Jorge, Lourdes Ciccarone como MatildeKatia Fenocchio como RosauraLuz Tito como Felipe.

El público tuvo la posibilidad de realizar donaciones en tiempo real, y la producción habilitó un alias bancario para que cada aporte económico pudiera efectuarse durante la emisión.

La iniciativa, más allá de su formato televisivo, expuso con crudeza la situación crítica de La Casa del Teatro, una residencia que desde 1938 brinda asistencia a actores y actrices mayores sin recursos. Actualmente, allí residen 32 personas que reciben asistencia diaria, habitación, alimentación y gestión de medicamentos y asistencia médica.

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