Esta enfermedades afectan a millones de personas en todo el mundo. Aunque son problemas distintos, existe una conexión notable entre ambas. En esta nota la relación entre ambas, y el valor del sueño para el tratamiento.
La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, trastornos del sueño y puntos sensibles en todo el cuerpo. Aunque su causa exacta aún no se comprende completamente, se cree que factores genéticos, neurobiológicos y ambientales pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Las personas con fibromialgia a menudo experimentan una sensación constante de dolor, que puede variar en intensidad y afectar su capacidad para llevar a cabo actividades diarias.
Por otro lado, la obesidad es una condición caracterizada por el exceso de grasa corporal, que puede tener graves repercusiones en la salud. Se define generalmente mediante el índice de masa corporal (IMC), que es una medida de la relación entre el peso y la estatura de una persona. La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar una variedad de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y trastornos musculoesqueléticos.
La Relación entre ambas
Varios estudios han demostrado una asociación significativa entre la fibromialgia y la obesidad. Según la Fundación de Fibromialgia y Fatiga Crónica, las personas con fibromialgia tienen más probabilidades de tener sobrepeso u obesidad en comparación con la población general. Esta asociación plantea importantes preguntas sobre la naturaleza de la relación entre ambas condiciones y cómo pueden influirse mutuamente.
Las mujeres, las más afectadas
“En general son más mujeres las que padecen fibromialgia que hombres, refieren que les duele ‘la carne’. Se hacen múltiples estudios y todo les sale bien, lo que hace que, al no llegar al diagnóstico, la angustia aumente”, explica el doctor Jorge Pujol.
“Además de darse más en mujeres, sobre todo se da en aquellas que no duermen bien de noche, algo crucial en esta enfermedad es el buen dormir, ya que ese reseteo le permite al cuerpo estar mucho mejor a la hora de tratar la enfermedad”, argumentó el profesional.
-¿Tan importante es el buen dormir?
El sueño es un pilar fundamental de la salud y el bienestar. La importancia de dormir bien trasciende la mera sensación de descanso; tiene un impacto profundo en la función cognitiva, el estado de ánimo, el sistema inmunológico y la capacidad para hacer frente al estrés. En el contexto de la fibromialgia, donde los trastornos del sueño son comunes, su valor se vuelve aún más crucial. Un sueño reparador no solo puede ayudar a aliviar el dolor y la fatiga asociados con la fibromialgia, sino que también puede mejorar la función cognitiva y emocional, lo que permite a quienes la padecen manejar mejor sus síntomas y disfrutar de una mejor calidad de vida. Por lo tanto, abordar los problemas de sueño no solo es una parte integral del manejo de la fibromialgia, sino también una estrategia vital en la promoción del bienestar general y la resiliencia frente a las enfermedades crónicas.
Posibles Causas y Mecanismos
Se han propuesto varias teorías para explicar la conexión entre la fibromialgia y la obesidad. Una de ellas sugiere que el exceso de peso puede aumentar la carga sobre el sistema musculoesquelético, exacerbando así los síntomas de la fibromialgia. Además, la obesidad se ha asociado con niveles elevados de inflamación en el cuerpo, lo que podría contribuir al desarrollo y la progresión del dolor crónico en personas con fibromialgia.
Por otro lado, algunos estudios han sugerido que la fibromialgia podría predisponer a las personas a ganar peso debido a factores como la disfunción del sistema nervioso central y los trastornos del sueño, que pueden afectar negativamente la regulación del apetito y el metabolismo.
Abordaje integral del tratamiento
“El manejo de la fibromialgia y la obesidad requiere un enfoque integral que aborde tanto los síntomas físicos como los factores psicológicos y sociales. Esto puede incluir una combinación de tratamiento médico, cambios en el estilo de vida, terapia física, manejo del estrés y apoyo emocional”, argumentó Pujol.
Para algunas personas, la pérdida de peso puede mejorar los síntomas de la fibromialgia y reducir el riesgo de complicaciones relacionadas con la obesidad.
Si bien aún se necesita más investigación para comprender completamente esta conexión, es evidente que ambas condiciones pueden influirse mutuamente y afectar significativamente la calidad de vida de quienes las padecen. Un enfoque integral del tratamiento que aborde tanto la fibromialgia como la obesidad es esencial para ayudar a las personas a manejar sus síntomas y mejorar su bienestar general.
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