La extrema sequedad, la alta temperatura y las partículas en suspensión que conlleva la aparición del viento zonda, agreden inexorablemente la epidermis. ¿Qué le ocurre con la piel y cuáles son los cuidados claves recomendados la especialialista? Lo que tenés que saber en esta nota.
El viento zonda es uno de los fenómenos meteorológicos más característicos e intensos del oeste argentino. Su llegada rompe la rutina con ráfagas cálidas, una caída drástica en los niveles de humedad relativa —que a menudo se ubica por debajo del 10%— y una gran concentración de polvo en suspensión. “Si bien sus efectos en el estado de ánimo o el sistema respiratorio son ampliamente conocidos, su impacto sobre la salud cutánea suele subestimarse, provocando deshidratación profunda e irritaciones severas en poco tiempo. Comprender qué ocurre a nivel epidérmico durante estos episodios es el primer paso para prevenir daños acumulativos en el rostro y el cuerpo”, destacó la dermatóloga Liliana Huczak.
-Si hablamos de barrera cutánea en jaque, ¿Qué sucede con la piel?
La capa más externa de la piel, conocida como barrera cutánea o manto hidrolipídico, actúa como un escudo protector compuesto por agua y lípidos. Su función es doble: evitar la pérdida de agua transepidérmica y proteger al organismo de agresores externos.
Cuando el viento zonda sopla, la combinación de aire cálido, fricción constante y humedad ambiental casi nula provoca una evaporación acelerada de la reserva hídrica de la piel. “La barrera se desestabiliza, se vuelve permeable y pierde su flexibilidad. A esto se le suma la fricción del polvo y la arena que transporta el viento, generando microtraumas que favorecen la inflamación”, detalló la especialista.
Entre los principales síntomas y efectos que se manifiestan durante y después del zonda destaca:

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Sensación de tirantez e incomodidad generalizada.
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Enrojecimiento, ardor o brotes de rosácea.
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Descamación visible en zonas sensibles como mejillas, párpados y comisuras de los labios.
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Labios agrietados con fisuras dolorosas.
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Poros obstruidos o asperezas al tacto debido a la acumulación de partículas.
Los consejos indispensables de la especialista
Ante este escenario climático extremo, Huczak enfatiza que la clave del cuidado reside en una estrategia preventiva y reparar activamente la dermis. Según la especialista, el pilar innegociable a cualquier edad es la aplicación constante de protector solar con FPS 50+, con cobertura de amplio espectro (UVA/UVB). La radiación solar continúa actuando aun en días de intenso viento o polvo, y una piel deshidratada es considerablemente más vulnerable al daño fotoquímico.
Asimismo, Huczak resalta que la hidratación debe ser tanto interna como externa. “Beber abundante agua a lo largo del día, ayuda a reponer los fluidos que el organismo pierde aceleradamente por la sequedad del aire”, sumó.
Aliados cosméticos: qué productos elegir
Para proteger la piel de las ráfagas del Zonda y restaurar la barrera cutánea a cualquier edad, la rutina debe simplificarse y enfocarse en fórmulas reconfortantes:
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Limpiadores suaves (syndet o leches de limpieza): Evitar los jabones agresivos o geles con sulfatos. Es crucial limpiar el rostro por la noche para retirar el polvo, pero usando productos de pH fisiológico que no remuevan los aceites naturales.
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Sérums de ácido hialurónico: Aplicados sobre la piel ligeramente húmeda, atraen y retienen la humedad en las capas epidérmicas.
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Cremas ricas en ceramidas y niacinamida: Las ceramidas reponen los lípidos perdidos de la barrera cutánea, mientras que la niacinamida calma la irritación y reduce el enrojecimiento.
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Bálsamos oclusivos y reparación labial: Formular capas protectoras con manteca de karité, vaselina purificada o pantenol en labios y zonas extremadamente secas.
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Brumas termales o calmantes: Rociar agua termal ayuda a refrescar y descongestionar la piel a lo largo de la jornada, fijando luego con una crema hidratante.
Integrar estos hábitos permite transitar los días de Zonda protegiendo el rostro, garantizando una piel elástica, suave y fortalecida frente a las inclemencias del clima.
La especialista estuvo en Cada Día, mirá la nota