En una noche cargada de emoción por la pantalla de El 9 Televida, la mediática dejó de lado su personaje extrovertido para hablar sobre la frialdad de su crianza con Claudio Caniggia y Mariana Nannis. Reveló por qué le cuestan las demostraciones de afecto y por qué le teme a ser madre.
La casa de Gran Hermano: Generación Dorada fue testigo de uno de los momentos más conmovedores, íntimos e impactantes de la temporada. Acostumbrada a mostrarse siempre divertida, extravagante y descontracturada en la pantalla de El 9 Televida, Charlotte Caniggia bajó la guardia, rompió en llanto y abrió su corazón para revelar las profundas heridas emocionales que arrastra desde su infancia.
En una charla franca con sus compañeros que continuó luego en el dormitorio, la influencer se sinceró sobre la compleja relación que mantiene con sus padres, Claudio Paul Caniggia y Mariana Nannis, y la total ausencia de muestras de cariño en su hogar.

“Nunca me pasó que mi mamá me llore y me diga te amo”
Con una angustia que sorprendió al resto de la casa, la mediática explicó cómo el vínculo con sus progenitores definió su coraza frente al resto del mundo y su dificultad para vincularse de manera afectiva: “Me tocó una familia muy complicada. Mis papás no son muy demostrativos conmigo y, así como me crié, hoy me cuesta el afecto. A mí nunca me pasó que mi mamá me llore y me diga: ‘Hija, estoy orgullosa de vos, te amo’. Nunca en la vida me dirían algo así, ni mi mamá ni mi papá. Tampoco lo espero porque sé que no me lo van a decir“, confesó quebrada.
Esta distancia emocional, según explicó, justifica su fría reacción durante los segmentos de “Congelados” en el reality: “Por eso no puedo emocionarme ni llorar en esos momentos. Levanté una pared porque esas demostraciones no existieron en mi familia”.
Constelaciones familiares y el miedo a la maternidad
La participante reveló, además, que busca sanar su historia a través de terapias alternativas como las constelaciones familiares.”Todo el tiempo tengo que sanarlos, a toda mi familia”, expresó con frustración antes de revelar el temor más profundo que le despierta su pasado: la posibilidad de tener hijos.
“Me da tanto miedo ser madre, no sé”, confesó ante la contención de Yanina Zilli, quien intentó calmarla asegurándole que romperá la racha. En ese sentido, Charlotte destacó la figura de su hermano Alex Caniggia como un ejemplo a seguir: “Él es un re buen padre con Venezia y me demuestra que se puede ser diferente”.

Tras la conversación, la influencer se retiró en soledad a su cama para llorar en silencio, protagonizando uno de los pasajes más humanos e inolvidables del ciclo en la pantalla de El 9 Televida.