El día que se calló la voz del rock: el recuerdo de Gustavo Cerati a 12 años de su fallecimiento

El día que se calló la voz del rock: el recuerdo de Gustavo Cerati a 12 años de su fallecimiento

Espectáculos

Un 4 de septiembre de 2014, el líder de Soda Stereo falleció a los 55 años tras permanecer más de cuatro años en coma luego de un ACV sufrido en Venezuela. A 12 años de su partida, el recuerdo de aquel profético cierre con “Lago en el cielo” en Caracas, el instante en el backstage que encendió las alarmas y la intimidad de los amigos y familiares que nunca soltaron su mano.

La música en español cambió para siempre el 4 de septiembre de 2014. Tras 1571 días en coma producto de un grave accidente cerebrovascular (ACV) sufrido en Venezuela, Gustavo Adrián Cerati falleció a los 55 años a causa de un paro cardiorrespiratorio en la Clínica ALCLA de Buenos Aires. A 12 años de aquel doloroso desenlace, la huella del legendario líder de Soda Stereo continúa imborrable en el ADN cultural de Latinoamérica.

El inicio del capítulo final se escribió la noche del 15 de mayo de 2010 en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar, en Caracas. Allí, en el marco de la gira de presentación de su quinto disco solista, Fuerza Natural, el artista ofreció un show impecable de 25 canciones. Nadie en el recinto presagiaba que la extendida improvisación en el solo de guitarra de “Lago en el cielo” sería la última vez que tocaría en su vida, ni que su despedida con la frase Hasta la próxima, chau” cobraría una dimensión mística.

Las alarmas en el backstage y las horas decisivas

Tras el recital, el clima festivo en camarines se interrumpió abruptamente durante la foto grupal de cierre de gira. Al no salir el flash en el primer disparo, el equipo notó que Cerati se encontraba pálido y con los ojos desorbitados. Incapaz de modular palabras, caminó hacia su camarín donde se descompensó por completo.

El cuadro médico arrojó una isquemia cerebral que derivó en un infarto extenso en el hemisferio izquierdo. Tras una intervención quirúrgica de urgencia en el Centro Médico La Trinidad para intentar descomprimir la presión craneal, el músico cayó en un coma del que no volvería a despertar. Semanas después, un avión aeroambulancia lo trasladó a Buenos Aires para iniciar un extenso proceso de internación.

El blindaje afectivo durante los 1571 días

Durante los más de cuatro años de internación entre el Fleni y la Clínica ALCLA, el entorno más íntimo del artista montó un cerco de protección y afecto incondicional. Su madre, Lillian Clarke, acudió cada tarde sin falta a visitarlo. A ella se sumaron sus hijos Benito y Lisa, sus hermanas Laura y Estela, y un reducido núcleo de amigos cercanos como Adrián Taverna, Richard Coleman, Fernando Samalea y Leo Fresco. Incluso figuras de la talla de Luis Alberto Spinetta se acercaron a su habitación para cantarle y llevarle obsequios.

La noticia de su muerte en 2014 movilizó a decenas de miles de fanáticos que hicieron filas bajo la lluvia para despedirlo en la Legislatura Porteña. Hoy, más de una década después, la vigencia de su obra, sus letras visionarias y su genialidad artística se mantienen intactas.

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