Duchas con agua fría, un gran aliado para nuestra salud

Duchas con agua fría, un gran aliado para nuestra salud

Descubre los maravillosos efectos que el agua fría produce en nuestro cuerpo

Las duchas con agua fría han sido usadas milenariamente como tratamiento natural para mantener el cuerpo saludable y una voluntad de hierro.

De hecho, hasta hace muy poco tomar duchas con agua caliente era un privilegio que muy pocos se podían permitir, menos aún de manera regular.

Sabemos que los espartanos solían tomar un baño con agua fría todos los días, luego de dos horas de ejercicio. De hecho, para ellos el agua caliente era para los débiles. Para los espartanos, el agua fría provocaba una salud corporal y mental robustas, que les permitía estar siempre preparados para la batalla. 

Veamos, entonces, cuáles son los beneficios del agua fría.

Beneficios de ducharse con agua fría

1. Mejora nuestra circulación sanguínea

El agua fría al contacto con la piel hace que nuestro corazón se acelere y nuestros músculos se activen. Esto provoca que la irrigación sanguínea aumente, por lo que nuestros órganos y músculos se benefician con sangre fresca y oxigenada.

El agua caliente hace, justamente, lo contrario, llevando la sangre hacia la superficie de la piel.

El agua fría, por lo tanto, nos ayuda a que nuestro sistema sanguíneo funcione perfectamente. Lo que ayuda, por ejemplo, al sistema nervioso.

2. Ayuda a tener un mejor estado psicológico

Se dice que los antiguos samuráis en Japón vertían cubos con agua fría sobre sus cuerpos para purificar el cuerpo y el espíritu.

Para ellos, el agua helada les permitía comenzar el día con la mente despejada. De hecho, el agua fría hace que nuestro cuerpo libere químicos que mejoran nuestro humor, disminuyen los niveles de estrés y aliviando estados depresivos.

El agua fría produce secretación de noradrenalina en el cerebro, lo que está asociado a la mejora de problemas de ánimo, tales como estrés y depresión.

3. Aumenta nuestra energía vital y produce una mayor recuperación física

Cuando el agua helada entra en contacto con nuestro cuerpo, provoca que nuestra respiración sea más profunda como respuesta al shock.

Ello porque nuestro organismo intenta mantenernos calientes ante al abrupto cambio de temperatura, aumentando así el oxígeno en el cuerpo.

La oleada de sangre a través del cuerpo provoca que te sientas invadido de un gran vigor y energía.

Ello debido a que las terminaciones nerviosas de la piel se activan y nuestro corazón comienza a latir a mayor velocidad. 

4. Excelente para tratar inflamaciones

Las duchas con agua fría es un método muy utilizado para tratar inflamaciones de todo tipo. Ya sean inflamaciones por accidentes, así como por sesiones muy intensas de ejercicio o deporte en general.

Por lo mismo, hace que nuestra musculatura se recupere mucho más rápido. Es una excelente manera de tratar lesiones y fatigas musculares.

A su vez, las redes venosas se contraen en todo nuestro cuerpo eliminando, así, una gran cantidad de toxinas alojadas en la sangre.

5. Aumento de la testosterona y fertilidad

Al contrario de lo que se podría pensar, las duchas con agua helada provocan que nuestro deseo sexual aumente. Al contrario de lo producido por el agua caliente.

De hecho, el agua a altas temperaturas hace que los espermas mueran. Por el contrario, las duchas con agua helada provocan que nuestros niveles de testosterona suban.

Esto no sólo hace que nuestra energía vital, deseo y potencia sexual aumenten, sino que también provoca ganancias musculares, ayudando a que nuestro cuerpo construya músculo.

6. Aumenta nuestra voluntad

Sin duda la principal dificultad de llevar con regularidad duchas con agua fría es la natural resistencia de la mente a pasar por ello. 

Sin embargo, si logramos seguir adelante, aun cuando nuestra mente no quiera, entonces estaremos dominando el arte de la voluntad.

Esto nos permite tener una mayor capacidad para llevar a cabo cualquier otra tarea de la vida, incluso mejorando notablemente nuestra capacidad de concentrarnos.

7. Ayuda a tener una mejor apariencia física

El agua fría provoca que nuestra piel mejore notablemente. Esto porque cierra los poros. Por lo cual, es ideal limpiar los poros con agua caliente y luego cerrarlos con agua bien helada. 

A su vez, provoca que nuestro cabello se fortalezca. Evitando, así, una posible calvicie. La salud de las uñas también mejora, volviéndolas más fuertes y resistente.

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Ya conocemos, entonces, los múltiples beneficios del agua fría en nuestro cuerpo. Lo ideal sería llevar una regularidad en esto, porque hace que los efectos se produzcan y se mantengan en el tiempo.

Puedes comenzar con chorros de agua helada, mientras llevas tu ducha. Puede ser al final de la misma o entremedio. Sin duda tu cuerpo te lo agradecerá.

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