Dolor en la cultura argentina: murió Chunchuna Villafañe, la “muñeca” comprometida que hizo historia en el cine y la televisión

Dolor en la cultura argentina: murió Chunchuna Villafañe, la “muñeca” comprometida que hizo historia en el cine y la televisión

Espectáculos

La emblemática modelo, arquitecta y actriz falleció a los 92 años. Protagonista de una de las escenas más desgarradoras y recordadas de “La historia oficial”, fue despedida con profundo dolor por su hija, la artista Juana Molina. Su legado de arte y militancia social.

El cine, el teatro y la cultura nacional despiden a una de sus figuras más completas, bellas y profundamente coherentes. Este jueves 4 de junio falleció Elba “Chunchuna” Villafañe a los 92 años. La triste noticia sacudió al ambiente artístico y fue confirmada por su hija, la reconocida música y actriz Juana Molina, a través de un desgarrador posteo en sus redes sociales que conmovió a miles de seguidores.

Chunchuna (cuyo apodo era una cariñosa deformación de “Chonchona”, que significaba “muñeca”) fue muchísimo más que una de las caras más cotizadas y elegantes de la publicidad argentina. Dueña de un compromiso social inquebrantable, desafió los estereotipos de la época, sufrió el exilio en la dictadura y regresó con la democracia para sellar su nombre en la obra máxima del cine local. Su partida física marca el cierre de una era dorada, sumándose a las recientes pérdidas del director Luis Puenzo y el actor Héctor Alterio, pilares de nuestra identidad audiovisual que hoy se recuerdan con enorme respeto.

La emotiva despedida de su hija, Juana Molina

A través de su cuenta de Instagram, Juana Molina plasmó el dolor del último adiós y anunció la suspensión de sus compromisos musicales inmediatos para refugiarse en la intimidad familiar.

“Queridos amigos, murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada. Es un cocktail de sensaciones, cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa. Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho. Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos”, escribió la cantante con el corazón roto.

Una vida entre la arquitectura, las pasarelas y la Villa 31

Nacida en Buenos Aires el 9 de abril de 1934 en el seno de una familia de notables de origen norteño (era bisnieta del gobernador de Jujuy Benjamín Villafañe y sobrina de la multipremiada artista plástica Elba Villafañe), Chunchuna se recibió de arquitecta en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Para costear sus estudios, comenzó a trabajar como modelo publicitaria, transformándose rápidamente en un ícono pop absoluto de la pantalla chica y las pasarelas junto a figuras como Claudia Sánchez o el actor italiano Ugo Tognazzi.

Sin embargo, su sensibilidad social la alejó de la frivolidad. En la década de 1970, tras conocer al Padre Carlos Mugica, comenzó una intensa labor militante en la Villa 31, utilizando su enorme popularidad para conseguir asistencia médica y mejoras habitacionales para los sectores más vulnerables. Su activa participación política la llevó a integrar la histórica comitiva de 154 personalidades que acompañó a Juan Domingo Perón en su avión de regreso al país en 1972. Tras el golpe cívico-militar de 1976, las amenazas de muerte la forzaron al exilio en Madrid y París junto a su pareja de entonces, el cineasta Fernando “Pino” Solanas.

El regreso triunfal y una escena inmortal para el cine

Con la vuelta de la democracia, y tras haberse formado con el maestro Agustín Alezzo, Villafañe concretó su regreso triunfal al país de la mano de Luis Puenzo en La historia oficial (1985), la primera película argentina en ganar el premio Óscar.

En el film, Chunchuna interpretó a una exiliada que regresaba al país y se reencontraba con su amiga Alicia (Norma Aleandro). Juntas construyeron una de las escenas más impactantes y desgarradoras del cine nacional: un momento de risas, alcohol y llanto contenido donde su personaje le confiesa detalladamente las torturas y violaciones sufridas a manos de los militares, desnudando la dolorosa ingenuidad de las clases acomodadas de la época.

A lo largo de su carrera, demostró su enorme versatilidad en películas como Un guapo del 900 y Vidas privadas (dirigida por Fito Páez), en prestigiosas obras de teatro de Beckett y Pavlovsky, y en recordados ciclos de la televisión argentina como Atreverse, Mujeres asesinas y Trátame bien. Su coherencia, su lucha y su arte quedarán grabados para siempre.

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