Las bajas temperaturas no solo nos hacen buscar un abrigo extra; también pueden tener un impacto directo en la salud cardiovascular. Conocer los riesgos y tomar precauciones es clave para proteger tu corazón durante el invierno.
Con la llegada del invierno y las temperaturas bajo cero, es común preocuparse por resfriados, gripes o problemas respiratorios. Sin embargo, hay un órgano vital que también puede verse afectado por el frío extremo: el corazón. Si bien no se trata de una relación directa y simple, las bajas temperaturas pueden ejercer un estrés adicional sobre el sistema cardiovascular, especialmente en personas con condiciones preexistentes.
¿Cómo afecta el frío al corazón?
Según precisó el médico cardiólogo Andrés Donadi, “el cuerpo humano está diseñado para mantener una temperatura interna constante. Cuando nos exponemos al frío, se activan mecanismos fisiológicos para evitar la pérdida de calor y conservar la energía. Uno de los principales es la vasoconstricción, que es el estrechamiento de los vasos sanguíneos. Este proceso ayuda a reducir el flujo de sangre a la superficie de la piel, disminuyendo así la pérdida de calor corporal.
Sin embargo, la vasoconstricción también tiene un efecto secundario: aumenta la presión arterial. El corazón tiene que trabajar más arduamente para bombear la sangre a través de vasos más estrechos, lo que eleva su carga de trabajo. En personas con arterias ya estrechadas o endurecidas debido a la aterosclerosis, este aumento de la presión puede ser peligroso.
Además, el frío puede incrementar la viscosidad de la sangre, haciéndola más propensa a la formación de coágulos. También puede elevar los niveles de fibrinógeno (una proteína involucrada en la coagulación) y colesterol, factores que contribuyen al riesgo de eventos cardiovasculares.
¿Quiénes corren mayor riesgo?
“Si bien el frío afecta a todos, ciertas poblaciones son más vulnerables:
- Personas con enfermedades cardíacas preexistentes: Aquellos con antecedentes de infartos, angina de pecho, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial no controlada o arritmias son los más expuestos. Su corazón ya tiene una capacidad de reserva reducida, y el estrés adicional del frío puede desencadenar un evento.
- Adultos mayores: A medida que envejecemos, la capacidad del cuerpo para regular la temperatura disminuye, y el sistema cardiovascular puede ser menos adaptable a los cambios.
- Personas con diabetes: La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios que controlan el corazón, haciéndolos más sensibles al frío.
- Fumadores: El tabaquismo ya daña los vasos sanguíneos, exacerbando los efectos negativos del frío.
- Personas con obesidad: La obesidad puede aumentar la carga sobre el corazón y contribuir a la hipertensión.”
Consejos para proteger tu corazón del frío
La buena noticia es que hay muchas maneras de mitigar los riesgos:
- Abrígate adecuadamente: Vestite en varias capas de ropa para atrapar el aire y mantener el calor corporal. No olvides proteger las extremidades (manos, pies) y la cabeza, ya que una parte significativa del calor se pierde por ellas.
- Evitá la exposición prolongada: Si tenés que salir, limitá el tiempo al aire libre, especialmente en los momentos de mayor frío.
- Mantenete activo, pero con precaución: El ejercicio es bueno, pero evitá actividades extenuantes al aire libre en días muy fríos, especialmente si no estás acostumbrado o tenés una condición cardíaca. El esfuerzo físico en combinación con el frío puede ser peligroso.
- No fumes: El tabaco ya es un factor de riesgo importante para el corazón, y su efecto se magnifica con el frío.
- Controlá tu dieta: Mantené una alimentación equilibrada y evita el consumo excesivo de alcohol, que puede dar una falsa sensación de calor y afectar la regulación de la temperatura corporal.
- Mantené tu medicación al día: Si tienes alguna condición cardíaca, asegúrate de tomar tus medicamentos según lo indicado por tu médico.
- Consultá a tu médico: Si experimentas síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos o fatiga inusual al exponerte al frío, busca atención médica de inmediato.
En resumen, el frío puede, sí, afectar al corazón, particularmente en individuos vulnerables. Tomar precauciones y ser consciente de los riesgos es fundamental para disfrutar del invierno sin comprometer la salud cardiovascular.
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