Chicos de vacaciones, ¡chau pantallas!

Chicos de vacaciones, ¡chau pantallas!

Que el frío no congele la diversión. Los chicos de vacaciones imponen el desafío de saberlos guiar para que disfruten a pleno el receso.

Las vacaciones de invierno ya están acá y, con ellas, el desafío de mantener a los chicos entretenidos sin caer en la trampa de las horas interminables frente a las pantallas. Lejos de ser un problema, el aburrimiento puede convertirse en el motor principal de la creatividad infantil. Es en esos momentos de aparente “nada” donde la imaginación se dispara, los chicos de vacaciones inventan juegos, construyen mundos y desarrollan soluciones ingeniosas para sus propios desafíos.

“Es fundamental entender que no necesitamos llenar cada minuto del día con actividades estructuradas. De hecho, permitirles un espacio para aburrirse es un regalo. Es ahí donde aprenden a gestionar su tiempo, a tomar la iniciativa y a descubrir sus propios intereses. Podemos ofrecerles un “cajón de herramientas creativas” con materiales simples como cartulinas, lápices, tijeras, telas, plasticola o bloques de construcción. En poco tiempo, esos materiales se transforman en naves espaciales, castillos o personajes fantásticos, fruto de su pura invención”, argumentó María Zysman, psicopedagoga.

Pero la diversión no se limita a la casa. Estas vacaciones son una oportunidad excelente para fomentar la socialización y el juego al aire libre (¡abrigados, claro!). El contacto con otros niños es crucial para su desarrollo emocional y social. Les permite aprender a compartir, a negociar, a resolver conflictos y a construir amistades. Además, el juego en grupo promueve el desarrollo de habilidades motoras, la coordinación y la conciencia espacial.

¿Qué podemos hacer para que salgan y socialicen?

“Hay muchas alternativas para tentarlos”. Algunas de las opciones que sugiere la psicopedagoga:

  • Plazas y parques: Aunque haga frío, un buen abrigo puede hacer maravillas. La plaza es un clásico infalible donde siempre hay niños dispuestos a jugar. Anímense a organizar encuentros con amigos o vecinos en espacios verdes.
  • Actividades comunitarias: Muchos barrios ofrecen talleres, obras de teatro infantiles o eventos gratuitos durante las vacaciones. Consulten la agenda cultural local y anoten a los chicos en alguna propuesta que les interese.
  • Visitas a museos o centros culturales: Algunos museos tienen programas especiales para niños, con actividades interactivas que combinan aprendizaje y diversión. Es una excelente manera de explorar nuevos temas y despertar su curiosidad.
  • Intercambio de casas: Si tienen amigos con hijos de edades similares, pueden organizar un día de “intercambio”. Que los chicos pasen una mañana o una tarde en la casa del otro, cambiando de ambiente y descubriendo nuevos juegos.
  • Días temáticos: Propongan un día de “búsqueda del tesoro” en el parque, un “día de picnic” (aunque sea con sándwiches en el auto si el clima no ayuda) o una “expedición fotográfica” donde capturen imágenes de lo que les llame la atención.

“Recordemos que estas vacaciones son para recargar energías y disfrutar en familia. No se trata de sobrestimular a los chicos, sino de brindarles un ambiente donde puedan explorar, imaginar, crear y, sobre todo, jugar. El aburrimiento bien gestionado y las oportunidades de socialización son los mejores regalos que podemos darles para que su invierno sea inolvidable y lleno de aprendizaje”, concluyó Zysman.

La profesional dialogó con Cada Tarde, mirá la nota

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