Con poncho y baile folklórico se llevó toda la ovación del público.
Cazzu volvió a hacer historia con una gran presentación en la segunda luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 en una plaza Próspero Molina que estaba colmada y que estaba a la espera de la llegada de “La Jefa”.
La jujeña se subió al escenario de la 66ª edición del festival más importante de folklore luego de haberse presentado días atrás en el Anfiteatro José Hernández en Jesús María, Córdoba. El respeto por este género, la fusión musical y el talento artístico fueron las claves de un show que trascendió barreras.
Julieta trajo al escenario su álbum “Latinaje” pero también recordó sus pasos por el trap y el reggaetón, acompañada por su equipo de bailarines y una banda que incluyó instrumentos de cuerda, viento y hasta un bandoneón. También, deslumbró con un malambo femenino, en una danza que acostumbra a ser de representada por hombres, interpretando “El Diablo de los Bombos”.
Sin lugar a dudas, el momento más impactante llegó cuando invitó al escenario a Los Nombradores del Alba para interpretar juntos “Me tocó perder” y, luego, se animaron a una versión acústica de “Zamba para olvidarte”, que festejaba su aniversario número 50. Demostrando su gran calidad vocal y su sensibilidad con la historia argentina, Cazzu generó un momento nostálgico en el público que la llenó de ovaciones.
“Uno empieza a cantar en los espacios que le dan los otros, por eso la mpusica se hace entre todos. A mí, mi primera oportunidad, me la dieron cantando cumbia pero nací en una casa que se escuchaba mucho folklore y siempre me tuve mucho respeto y mucho cariño. Siempre pensé que era un poco atrevida tocar folklore pero después me di cuenta que lo que yo hago, lo hago con todo mi corazón“, reflexionó en medio del show.
Cazzu junto a los Nombradores del Alba interpretando por primera vez juntos “Me Tocó Perder” en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026. pic.twitter.com/2d7lLcbGQb
— cazzu sources. (@cazzusources) January 26, 2026
Finalmente, protagonizó un cierre casi de película cuando fue distinguida con el poncho coscoíno, que se le entrega a figuras destacadas como una representación de hospitalidad y de nuestra cultura ante el mundo, es un honor que no se le da a cualquiera, considerándolo como bendito. Y, con este en sus hombros, interpretó una canción que todavía no salió a la luz, dedicada a su “Jujuy querido”.