Con el fin de bajar la intensidad del alcohol, algunas personas combinan el licor con otras bebidas, pero no siempre eligen la mejor opción y lo que consumen resulta más dañino.
En la actualidad, son cada vez más los que se suman al boom de mezclar copetes fuertes con energéticas para “no morir tan pronto en el carrete” y seguír con el carrete hasta que las velas no ardan. Sin embargo, los entusiastas están arriesgándose más de la cuenta.
César Zavaleta, especialista de Cedro dio detalles de todos los peligros que genera tomar esas combinaciones:
“El alcohol que nos lleva a dormir más la cafeína que nos tiene despiertos, lo que vamos a tener es un alcohólico despierto y teniendo más chances de tener accidentes… Cuando se juntan los dos se potencian los efectos de ambos, entonces puede sobrevenir, además de sueño, pérdida de conocimiento, la depresión respiratoria que puede ser mortal”, contó el especialista.
Otros riesgos que puede correr una persona al mezclar alcohol con energizantes es que pueda cometer actos imprudentes a causa de esa sensación de “bienestar” que siente, a pesar de estar realmente bebido en exceso. Así, una persona en esas condiciones puede sentirse capaz de manejar un vehículo y tomar otro tipo de decisiones que pongan en riesgo su seguridad e integridad.
La recomendación es la prudencia.
El consumo de alcohol en exceso tiene efectos contraproducentes en el organismo, como enfermedades cardiacas, hepáticas y gastrointestinales. Ahora, mezclar sus efectos depresores con la estimulación de las bebidas energéticas puede intoxicar el cuerpo hasta límites insospechados.