La Roja fue derrotada de manera inapelable durante la jornada de este jueves, en el primer partido de la fecha doble rumbo a Rusia 2018.
Un equipo displicente, sin ideas, sin voluntad, sin individualidades, sin chipeza, sin garra, sin fondo físico; un equipo cansado y a la vez infantil, que todavía comete los mismos errores de hace diez años. Eso fue Chile ayer en los pastos del Monumental. Y Paraguay lo aprovechó de manera certera, llevándose un 3 a 0 limpio, que los vuelve a poner en carrera para llegar a Rusia 2018. Por su parte, La Roja se enreda en la tabla, aun cuando los resultados de los otros partidos la mantengan en zona de clasificación.
Ciertamente, era la oportunidad para que los dirigidos de Pizzi se escaparan en la tabla de posiciones, quedando tres puntos más arriba de Argentina. Era la idea. Sin embargo, el trámite del partido fue muy distinto de lo que se esperaba.
Paraguay salió a esperar en su campo, ordenados, y cuando tenían la oportunidad apostaban a un balón largo a Lucas Barrios, Almirón o Romero. Con simpleza y orden los dirigidos del Chiqui Arce supieron aprovechar las licencias de Chile, con un Jara muy inseguro en la salida, tal y como en el Superclásico.
Pasaban los minutos y los jugadores nacionales no se encontraban en la cancha. Estaban incómodos. Nerviosos. Vidal muy recogido, delegó acciones creativas en Aránguiz, quien no encaró en todo el primer tiempo, no disparó de distancia y se vio duditativo en la salida.
Hasta que llegó el gol de Paraguay. Un centro con malicia de Romero y el Rey Arturo clava un seco testazo al ángulo de su propia meta. Bavo, inmóvil no alcanzó a reaccionar (ni a comunicarse con Vidal). Golpe anímico al Rey del cual no se pudo recuperar en todo el partido. ¿Tendrá todo esto algo que ver con la polémica del casino? Lo cierto es que Vidal no fue importante sino hasta la entrada de Valdivia.
Tras el balde de agua fría Chile tendió a despertar. Los dirigidos de Pizzi se volcaron a zona guaraní, pero en total desorden y anarquía. Alexis se empezó a recoger en terreno propio, mientras que las tareas ofensivas fueron delegadas en el incansable Mauricio Isla, quien hasta hace poco todavía seguía tirando centros en el Monumental…
Mal negocio. Jugarle a los centros a Paraguay es facilitarle las cosas. A Paraguay se le juega por abajo, con pases cortos y encarando. ¿Y Sánchez? Alexis brilló por su más absoluta ausencia. Nicolás Castillo, por su parte, temeroso, no salió de entre los dos centrales de Paraguay, asustado ante cualquier contacto con el balón.

Fuego guaraní
El segundo tiempo comenzó con un Chile con mucho ímpetu, pero con pocas ideas y sin juego colectivo. Así, cuando menos lo esperábamos, llegó el 2-0 paraguayo. Un rebote desafortunado, al minuto 55, dejó a Víctor Cáceres mano a mano con Bravo, quien clavó un zurdazo cruzado ante la débil resistencia del golero nacional.
Pizzi hizo los cambios que todos esperaban, y que debieron empezar jugando desde el comienzo, y entró Valdivia y Paredes.
Sin embargo, ya era tarde. Se podía oler la derrota en el Monumental. Al minuto 70, Aránguiz falló de cara al arco, en un mano a mano inmejorable.
Finalmente, en el epílogo del partido, Sánchez pierde la pelota saliendo, para variar, y en un contragolpe fatal Paraguay anota el 3 a 0, en los pies de Richard Ortiz. El golpe de gracia.
Chile no jugó a nada. Sin embargo, los resultados de los otros equipos favorecieron al conjunto nacional. Quienes dejaron a Chile en zona de clasificación directa para Rusia.
De esta manera, la tabla de posiciones rumbo al Mundial quedó muy apretada, muy difícil y sin margen para el error. Ahora la misión es Bolivia en la Paz. Sin duda Pizzi tiene que pensar bien cuáles serán sus movimientos. Y el equipo tiene que darse cuenta de la obligación de ganar o ganar.