Alexitimia,  silencio emocional y peso de la masculinidad normativa

Alexitimia, silencio emocional y peso de la masculinidad normativa

“¿Qué te pasa?”, preguntamos con la intención de conectar. “Nada”, es la respuesta recurrente que cierra la puerta al diálogo. Para muchas personas, especialmente varones, esta falta de respuesta no es un acto de indiferencia o una mentira deliberada, sino el síntoma de una condición llamada alexitimia.

La escena es clásica en las consultas de terapia de pareja: una de las partes busca desesperadamente una palabra, un sentimiento o una explicación, mientras la otra parece habitar un desierto emocional donde las palabras no existen. Esta desconexión tiene nombre científico: alexitimia (del griego a -sin-, lexis -palabra- y thymos -emoción-). Literalmente, es la ausencia de palabras para los estados del alma.

“Se trata de la incapacidad de identificar, procesar y verbalizar las propias emociones. En un mundo donde las mujeres suelen ser socializadas para la expresión y el intercambio afectivo, los hombres suelen quedar atrapados en la ‘alexitimia masculina normativa’, un constructo cultural que les enseña que la vulnerabilidad es sinónimo de debilidad. Entender este fenómeno es el primer paso para derribar los muros del silencio y construir vínculos más sanos”, explicó el psicólogo Jorge Omar Domínguez.

El constructo de la alexitimia masculina normativa

Si bien la alexitimia puede afectar a cualquier persona, los estudios psicológicos han identificado una prevalencia notable en los varones. Esto no se debe a una diferencia biológica natural, sino a un fenómeno conocido como Alexitimia masculina normativa.

“Desde la infancia, el proceso de socialización masculina suele estar regido por mandatos de ‘fortaleza’ y ‘autosuficiencia’. Frases como ‘los hombres no lloran’ o ‘no seas nena’ actúan como bloqueadores del desarrollo emocional. Como resultado, el varón aprende a disociarse de sus sentimientos para cumplir con el estándar social de virilidad. Si sentir tristeza o miedo lo hace ver vulnerable, la solución psíquica es, simplemente, dejar de identificar esa sensación”, detalló le psicólogo.

Causas: Una crianza de silencios

La causa principal de este fenómeno es socio-cultural. La crianza tradicional ha premiado la acción por sobre la reflexión emocional en los niños. Mientras que a las niñas se les permite y fomenta hablar de sus miedos o afectos, a los niños se los empuja a la competitividad y la represión.

Esto genera un analfabetismo emocional: el hombre siente la activación física (taquicardia, nudo en el estómago, sudoración), pero su cerebro no puede etiquetar esa sensación como “angustia”, “celos” o “frustración”. Ante la pregunta “¿Qué te pasa?”, su respuesta es “Nada” porque, genuinamente, no tiene el mapa conceptual para traducir lo que su cuerpo siente en palabras.

Síntomas: ¿Cómo detectar la alexitimia?

  • Dificultad para identificar sentimientos: Confusión entre las emociones y las sensaciones corporales.
  • Estilo comunicativo monótono: El lenguaje se centra en hechos externos y lógicos, evitando el “yo siento”.
  • Falta de empatía aparente: Al no entender sus propias emociones, les resulta casi imposible sintonizar con las del otro.
  • Estallidos repentinos: Al no procesar las emociones pequeñas de forma gradual, estas suelen acumularse hasta explotar en forma de ira, la única emoción socialmente “permitida” para el varón.

Consejos para superar el muro del silencio

Si te sientes identificado o convives con alguien que padece alexitimia, existen caminos para rehabilitar la expresión:

-La “Alfabetización” emocional: Empezar por lo básico. Usar una lista de emociones (alegría, tristeza, miedo, ira, asco, sorpresa) e intentar identificar cuál de ellas se asocia a un momento del día.

-Del cuerpo a la palabra: Si no sabes qué sientes, fíjate qué dice tu cuerpo. ¿Tensión en los hombros? Quizás es estrés. ¿Vacío en el pecho? Quizás es tristeza.

-Espacios de seguridad: Como pareja o amigo, es vital no presionar. Cambiar el “¿Qué sentís?” por “¿Cómo está tu cuerpo?” o “¿Qué pensás de esto?”. Eliminar el juicio sobre la vulnerabilidad es clave.

-Diario de sensaciones: Escribir, aunque sea una línea diaria sobre un hecho y cómo impactó físicamente, ayuda a crear puentes entre el hemisferio racional y el emocional.

¿Cuándo buscar ayuda?

“La alexitimia no es una enfermedad mental, sino un rasgo de personalidad que puede ser modificado. Sin embargo, cuando este silencio genera crisis de pareja recurrentes, aislamiento social o síntomas psicosomáticos (dolores crónicos sin causa física), es fundamental acudir a terapia”.

La Vulnerabilidad como Fortaleza

Romper con la alexitimia masculina normativa es un acto de valentía política y personal. Implica desaprender siglos de mandatos para descubrir que la palabra es el único puente real hacia el otro. Cuando un hombre logra decir estoy asustado” o “me siento solo”, no pierde su masculinidad; por el contrario, gana su humanidad. La próxima vez que la respuesta sea “nada”, recordemos que quizás, detrás de esa palabra, hay un mundo entero que todavía no sabe cómo nombrarse.

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